lunes, 11 de junio de 2018

Israel asesina personal médico en Palestina.



                                                                                       
                                                                   


No hay crimen más abyecto que un ejercito pueda llevar a cabo que atacar a civiles, incluidos menores, desarmados.
Y si algo está protegido por las normas militares y por los tratados internacionales es la de respetar y proteger la presencia del personal médico en las zonas de conflicto.
 Pero el “valeroso” ejército israelí, en especial las Fuerzas de Defensa de Israel (F.D.I.), lejos de proporcionar seguridad al personal médico encargado de asistir a los palestinos heridos a causa de los disparos de francotiradores y del lanzamiento de gases por parte de las criminales y cobardes fuerzas de Israel, no hacen otra cosa que disparar contra ellos asesinándoles o hiriéndoles, y eso a pesar de ir perfectamente identificados por sus batas blancas y chalecos o realizando ostensibles gestos mostrando estar desarmados al levantar los brazos.

Aunque son decenas de médicos y enfermeros los que han muerto en todo este tiempo consecuencia de las balas israelíes
las instituciones de la denominada “comunidad internacional” mantienen un silencio cómplice al respecto, y del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas no sale resolución ni condena alguna, entre otras cosas por el   veto que impone los Estados Unidos a cualquiera que pudiera presentarse, veto que se produce siempre que el Consejo de Seguridad trata de llevar a cabo alguna condena o acuerda una resolución contra el Estado judío, y estos vetos se producen debido a  que la Administración norteamericana, y muy especialmente la Secretaría de Estado, está controlada y dirigida por el poder sionista y el lobby  israelí.

                                                             


No quiero imaginar que pasaría si un país que no fuese Israel llevase a cabo tales crímenes sumados a las matanzas y asesinatos de civiles, muchos de ellos menores.

                                                                

Eso sí, nos encontramos con que ante la supuesta utilización, sin confirmación por fuentes independientes, de armas químicas por parte del ejército sirio de Bashar Al Asad o a causa de la mentira clamorosa de la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak del asesinado Sadam Huseim, Siria ha sido dos veces bombardeada e Irak invadida y ocupada por la denominada coalición internacional encabezada por Estados Unidos.

                                                                     



Uno de los hechos más recientes y execrables ha sido el asesinato de la enfermera Raza al-Najjar de 21 años, esta fue asesinada por un disparo en el pecho realizado por un francotirador mientras asistía a un herido caído en el suelo.

                                                                   






El asesinato se llevó a cabo durante los incidentes que se produjeron al intervenir con fuego real las criminales fuerzas israelíes durante la Gran Marcha del Retorno, en el que se produjeron 7400 heridos y alrededor de 700 muertos casi todos a causa de la utilización de munición real por parte de las fuerzas de Israel y en especial por sus francotiradores.
La única protección que llevaba Raza, y en la que confiaba, era un chaleco médico que perfectamente la identificaba como personal sanitario. Pese a ello el valeroso francotirador no dudó en asesinarla.
Parece que los francotiradores de las F.D.I. han cogido gusto a esto de “cazar” seres humanos, palestinos claro, encerrados en la jaula en la que Israel ha convertido Gaza.
Ante estos casos el presidente del Consejo General de Enfermería de España, don Florentino Pérez Raya, refiriéndose al caso de Najjar condenó “la muerte de una profesional cuya función no era otra que asistir a civiles heridos e intentar salvar vidas humanas”.
                                                              

                                                             
             

A causa del bloqueo total al que Israel somete a Gaza los sanitarios de la zona se ven desbordados por los heridos que acuden a los dispensarios, dispensarios que por otro lado carecen de las más básicas condiciones ni elementos precisos para llevar a cabo las actuaciones médicas necesarias. Si a esto le sumamos las interminables e injustificables dilaciones que los palestinos residentes en Gaza padecen para acceder a zonas donde puedan recibir tratamiento más especializado, en el último mes cuarenta palestinos murieron de cáncer esperando permisos para poder seguir siendo tratados en Cisjordania o en países próximos.

                                                                     

Pero todo esto contrasta con el hecho de que la sanidad israelí se encarga del tratamiento de los heridos terroristas del ISIS, pero claro ellos son sus aliados.

                                                                      



No creo que nadie que conozca estos datos pueda defender a Israel.


                                                              



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