martes, 15 de abril de 2014

Crimea y el secesionismo catalán.


                                                                                 


Por mucho que lo pretendan algunos, lo ocurrido en Crimea no puede equiparse  con la situación catalana. No existe  parecido alguno, ni a nivel histórico ni en ningún otro aspecto. Partiendo de esta premisa considero necesario precisar algunos puntos si realmente se pretende tener un mínimo de conocimiento de lo que  ha significado la  anexión de Crimea a Rusia. Con todo esto tendremos suficientes elementos de juicio para deducir las conclusiones finales del artículo.
 No podemos pasar por alto los posicionamientos políticos y las actitudes que han tomado la Unión Europea y los Estados Unidos. Estos datos nos resultarán sumamente útiles para concluir cual puede ser en un futuro la posición de nuestros “socios” europeos y la del “primo americano” ante una hipotética secesión de Cataluña, que esperemos nunca se dé. 
Para empezar es preciso señalar que tanto la Unión Europea como los Estados Unidos se han opuesto de un modo tajante al referéndum celebrado en Crimea y a la posterior anexión  de esta a la Federación Rusa.

                                                                          


Esta oposición  ha sido plasmada por la Unión Europea a través de declaraciones del Parlamento Europeo y especialmente en una declaración oficial en la que denunciaba que se trataba de “un crimen contra la  nación”, Ucrania se entiende.
Los Estados Unidos han plasmado esa oposición tanto a través de declaraciones como  negando el visado   de entrada a los altos mandatarios de Crimea  así como a todos aquellos que  se han destacado por  favorecer o apoyar la  separación de Ucrania y la anexión , regreso, a Rusia.

Pero este posicionamiento no ha sido motivado por cuestiones relacionadas con una supuesta violación del derecho internacional o por que se halla visto atacada la de integridad de las fronteras de un estado, lo que verdaderamente  se esconde tras este rechazo al referéndum y su posterior anexión a Rusia son razones económicas e intereses geoestratégicos.

Si nos fijamos en los intereses económicos  veremos dos cuestiones principales: por un lado se busca promover la adhesión a la Unión Europea para aumentar el poder económico e influencia  de la Europa del euro, y por otro la dependencia  que tienen los países que constituyen el núcleo principal de la UE (Francia y Alemania principalmente) del gas que proviene de Rusia y cuyos gaseoductos han de atravesar de manera forzosa territorio ucraniano, baste con señalar que el gas ruso cubre ya la mitad de las necesidades energéticas de la Europa situada al este del Rin.

                                                                    

Por otro lado nos encontramos con  los intereses geoestratégicos, intereses que son básicos para la ordenación de los poderes políticos y militares que las potencias  occidentales pretenden  establecer.

Para la expansión  que la OTAN lleva a cabo, el control de la política y del territorio ucraniano resulta esencial.

                                                                      
Una vez que se ha desmoronado la URSS, los EEUU pretenden establecer un  ordenamiento  en el que se convierta en la única superpotencia, para ello Rusia habrá de ser relegada a un segundo plano en lo económico y en lo militar.  La extensión hacia el este de la alianza atlántica es una necesidad perentoria si se pretende  alcanzar esta supremacía absoluta.
Parte fundamental para alcanzar esta supremacía militar gira alrededor del despliegue del escudo antimisiles (ABM) de la OTAN, que implementó Bush en el año 2000. Este “paraguas” pretende mantener el territorio de la OTAN, EEUU incluido, protegido de los misiles nucleares rusos.

Todo lo que más arriba hemos señalado crea una situación sumamente peligrosa para la Federación Rusa, ya que  la expansión de la OTAN hacia el este le priva de un “colchón” defensivo al colocar las fuerzas  de esta organización a las puertas de las fronteras rusas. Y la puesta en marcha del  ABM constituye un serio ataque al equilibrio nuclear, puesto que de hecho acabaría  con la fuerza nuclear rusa  dando a los EEUU la posibilidad de “golpear primero” impidiendo cualquier tipo de respuesta nuclear útil por parte de Rusia. En otras palabras, la política del equilibrio basado en la disuasión  se rompería en pedazos.

                          
                                                                                      

Y en ambos casos,  Ucrania y Crimea  juegan un papel crucial.


Una Crimea prooccidental y atlantista sería un gravísimo problema para Rusia dado que la inmensa base naval rusa sita en Sebstoo- Crimea pasaría a estar controlada de hecho por la política OTAN. Siendo así que Rusia perdería su principal acceso  al Mar Negro.

                                                                       



Todo esto pone de manifiesto hasta que punto Rusia tienen un interés tan grande en que  Ucrania y Crimea no caigan bajo la influencia atlantista (ya sea de la UE o de la OTAN).

En todo este cúmulo de intereses hay que  colocar los sucesos que se dieron en Kiev, y que llevaron a la caída del presidente legítimo de la República de Ucrania.
Todas las manifestaciones y revueltas “populares”, organizadas subvencionadas y apoyadas por la Unión Europea y los Estados Unidos, decían tener como objetivo que Ucrania suscribiese un Tratado económico con la Unión Europea, tratado que en el 12013 se negó a firmar el gobierno legitimo ucraniano, presidido por el ahora depuesto por los golpistas de Kiev, Victor Yanukovich.

                                                                    


Lo cierto es que  ese supuesto interés  por que  se firmase el acuerdo con la UE no era otra cosa que una cortina de humo  tras la cual se escondía  una política de expansión económica y militar de la UE y de la OTAN  hacia el este, una  política que iría poco a poco aislando a Rusia para favorecer que USA adquiriese la condición de  única superpotencia del orbe.

                                                                   

Y aquí es donde  entra en juego  el papel de un verdadero estadista, Vladimir Putin, que ha hecho frente a todas las presiones internacionales  que pretendían  acabar con el papel preponderante que en la escena internacional tenía, y aún tiene, Rusia.
Que diferencia con la castuza política que malgobierna nuestra España y que ha vendido por un plato de lentejas nuestra soberanía  al someter nuestra legislación a los dictados de Bruselas, al destruir la economía  productiva para poder ser miembro de la CEE, al poner a las órdenes de la OTAN nuestras Fuerzas Armadas, para misiones humanitarias, a la par que nuestros ejércitos cada vez son menos operativos.

Un tema que bajo ningún punto de vista puede obviarse, por mucho que lo silencien  los medios de “información” y manipulación de masas, es  el que hace referencia a la cuestión histórica, un aspecto este fundamental para entender la  actitud de los habitantes de  Crimea y de la Ucrania del Este así como el de la propia Rusia.

Ucrania forma parte de Rusia desde el año 1783 cuando los zares la liberaron de la ocupación  del Kanato de Kiev, dependiente del imperio otomano.

Crimea fue invadida por los turcos en 1475, liberada por los rusos en 1777, pasando a formar parte del imperio ruso en 1783. Es  durante  la tiranía de la URSS, cuando en 1954 Rusia la cede a Ucrania.

                                                                      

Conociendo esta realidad histórica se entiende y justifica absolutamente el sentimiento proruso  de la mayor parte de la población en Ucrania y especialmente en Crimea.

Nadie puede establecer  parecido alguno  con la situación  que se da en Cataluña, por mucho que los secesionistas  pretendan hacerlo.

Cataluña nunca ha formado parte de una entidad política distinta  a España, y desde hace cientos de años forma parte de esa Patria común que se llama España, otra cosa es que en estos últimos años los cobardes que nos “gobiernan” no hayan tenido  el coraje de  defender la Unidad Nacional ni los derechos de los derechos de los catalanes no nacionalistas.

                                                                

Muy al contrario ocurre con Putin, el cual ha señalado que  no permitirá que los ucranianos de ascendencia rusa sean  discriminados o vejados.

Un punto que hay que destacar,  para que quede meridianamente claro, es que  la actitud que la  Unión Europea ha mantenido y mantiene respecto a la independencia de Crimea y su reincorporación a Rusia ha sido de abierta oposición, pero exclusivamente por razones de intereses económicos y geoestratégicos. Lo que no podemos esperar los españoles es recibir ningún tipo de apoyo  político por parte de la Europa de los mercaderes, vendidos a los Yankees, en caso de una hipotética secesión de Cataluña ya que los intereses económicos y geoestratégicos  no son los mismos ni serían precisamente favorables a  nuestro país. Nuestros “amigos” europeos y el “primo de Zumosol”  yankee nos dejarían en la estacada a las primeras de cambio.

                                                                     

Y quién dude de todo esto no tiene más que preguntarse por que razón  la Unión Europea ha tachado de “crimen a la nación” el referendum  de Crimea, mientras que respecto a la búsqueda de la secesión de Cataluña su política es mantener un silencio cómplice.
Del mismo modo habría que preguntarse  a que esperan los EEUU para amenazar a los gobernantes de la generalidad catalana y a los políticos secesionistas de Cataluña con retirarles el visado de entrada en USA.
Esto junto a la carencia de verdaderos estadistas que estén dispuestos a luchar por mantener la Unidad Nacional, haciendo frente a las circunstancias que sean precisas, no vaticina un futuro precisamente halagüeño.

No perder de vista lo rastrero de la política de nuestros  “grandes estadistas”, los cuales han llegado a vender por un plato de lentejas la seguridad de los españoles al  permitir que en las bases de Rota y Morón se instalasen los puntales básicos del escudo antimisiles, lo que llevó aparejada una airada protesta del primer ministro ruso  Dimitri Medvedev y que los misiles nucleares rusos apuntasen a territorio español, cosa que antes no ocurría.

                                                                    



A Europa le conviene una España dividida, que al ser debil es más fácil de controlar, y que se convierta en una economía  sometida   de modo tiránico a los mandatos del BCE y del FMI, una economía similar a las asiáticas, de  trabajadores esclavos carentes de derechos sociales  al servicio de un poder financiero internacional.

                                                                    

En el caso de los EEUU, una España débil sería  el mejor escenario para que se pudiese llevar a cabo el proyecto  de  constituir la península ibérica en un gigantesco portaviones natural al servicio de los intereses imperialistas  Yankees.

                                                                  

martes, 8 de abril de 2014

Crimea-Rusia-Ucrania.


                                                                               

Nuevamente Europa está haciendo el ridículo, una vez más es el perrito faldero de los Yankees, el títere de unos Estados Unidos vendidos a los sionistas de Wall Street  y de la City londinense.
A la Unión Europea parece no importarle  seguir una política hipócrita, injusta y rastrera con tal de mantener contento a su dueño.
Esta Europa de los mercaderes no es capaz de dar un puñetazo sobre la mesa para  afirmar su identidad, defender su independencia, los intereses de sus ciudadanos y alinearse con aquellos pueblos que tienen una misma cosmovisión, una cosmovisión que desde luego no es la del dólar, la Coca Cola y la estrella de David.

                                                               
         


 La vocación de la Unión Europea parece la de ser un pelele carente de voluntad y  espíritu, una nulidad que se deja manipular.
 Esta Europa, cuna de la civilización,  se aparta de su realidad  euroasiática para centrarse exclusivamente en la atlantista.
En este momento histórico, la Europa de la Unión Europea, esa Europa  sometida al poder de las altas finanzas, al mundialismo y al pensamiento chicle  de lo políticamente correcto no hace otra cosa que plegarse a las órdenes de unos EEUU vendidos al sionismo y a las de un imperio británico  que desde el mundialismo sionista y masónico mueve los hilos del poder financiero, político y militar de todo el orbe.

                                                                         

Esta Europa, antaño fortín espiritual del mundo, que tan mansa y cobardemente   se pliega a las indicaciones atlantistas está cayendo en la hipocresía, la injusticia y la infamia.

En estos momentos,  la Unión Europea deja clara su condición sumisa y cobarde  con la posición que mantiene ante los acontecimientos que se han dado, y aún  se dan, en Ucrania y Crimea.

Estos eventos han sido y están siendo tan interesadamente manipulados por los medios de “información” occidentales que resulta extremadamente difícil poder hacerse una idea cercana a la realidad de lo que allí acontece.
Esta dificultad deriva fundamentalmente del miserable ocultamiento de la  historia de los territorios a los que nos referimos.
 Es por ello que para aportar un poco de luz sobre la realidad del presente conflicto  es preciso señalar que  Ucrania forma parte de Rusia desde que en 1783 los zares acabaron con  el Kanato de Kiev, que era vasallo del imperio Otomano.

                                                                        

En el caso de Crimea nos encontramos con que en 1475 fue invadida por los turcos, los cuales poseyeron la península hasta 1777 en que fueron expulsados los últimos, en 1783 Crimea pasó a formar parte del Imperio ruso.
Ya en tiempos de la tiránica URSS, en 1954, Crimea fue cedida  por la RSFS de Rusia a la RSS de Ucrania.

                                                                      
La identidad rusa de ambos territorios es más que clara.

Aparte de esta filiación e identidad, que para nada puede ser obviada, nos encontramos con los acontecimientos que se han sucedido en los últimos meses.
Y es precisamente la actitud de la UE  frente a estos la que  muestra con claridad hasta que punto la hipocresía, la injusticia y la sumisión a las órdenes del “amigo americano” son los ejes de la Europa masónica y sionista.

                                                                    

Pero  en este caso también es  necesario retrotraernos un poco en el tiempo para comprender lo que ahora ocurre.
A partir de 1994 la Unión Europea fue dando pasos para una integración económica y una profundización de la cooperación política, En  febrero  del 2008 se iniciaron conversaciones sobre un Tratado de comercio entre Ucrania y la Unión Europea, pero las conversaciones se han ido alargando y no se llegó a firmar. De hecho Ucrania no firmaba el señalado tratado dado que le llevaría a empobrecerse, le haría depender del sector primario, dejando la transformación de los productos en industrias alemanas y francesas.

A finales del 2013  millares de ucranianos se manifestaron en la plaza Maidán, el mismo lugar donde se desarrolló la  revolución naranja del 2004, pidiendo. pacíficamente al principio, la firma del Tratado con la Unión Europea y posteriormente la caída del presidente legítimo  Victor Yanukovich.

                                                                    
Lo que realmente se pretendía era que Ucrania entrase en el área de influencia de la UE y la OTAN y se apartara de la de Rusia.

                                                                        

Motivados por este interés geoestratégico, la Unión Europea destinó , según fuentes de inteligencia norteamericanas, 15000 millones de dólares a los golpistas  que se sirvieron de una violencia ejercida por grupos paramilitares entrenados previamente por la OTAN en campamentos situados en Lituania. Estos grupos, financiados por la Unión Europea y los EEUU, dieron lo que Yanukovich tildó de “golpe de Estado”, haciéndose con el control del parlamento y del gobierno y poniendo en libertad a la  opositora Timochenko.

                                                                   

Desde un primer momento las cancillerías europeas y la de los EEUU fueron favorables a las manifestaciones, cada día más violentas de la plaza Maidán.

Pero según las fuentes antes señaladas una gran parte de esos 15000 millones de dólares se destinarían a  crear una especie de guardia pretoriana  para defender a los nuevos dirigentes y al nuevo parlamento, ya que estos no se fían del ejército ucraniano.

Inmediatamente después de que los golpistas accedieran al poder este gobierno fue reconocido por Alemania, Gran Bretaña y felicitado por el ejecutivo español.

Tras lo acontecido en Ucrania se llevó a cabo en Crimea un  referéndum en el cual se votaba la incorporación, regreso sería  una expresión más ajustada a la realidad, a la Federación Rusa. El resultado de este referéndum fue  aplastante  a favor de la incorporación. Ningún observador ha puesto en duda la limpieza del referéndum, ahora bien la hipocresía  surgió después, cuando esos mismos que tanta prisa se dieron en apoyar al gobierno golpista de Kiev  consideraron  ilegal la consulta y condenaron la reincorporación a Rusia de un territorio que formó parte de ella hasta que  la dictadura de la URSS la entregó  a Ucrania.


En estos momentos se dilucida la cuestión de que Rusia, además de contar con el apoyo y recibir la llamada de unas poblaciones, la ucraniana y la de Crimea, mayoritariamente rusófonas, trata de contener el expansionismo de la OTAN, el cual  está cercando a Rusia al colocar frente a sus fronteras países dominados militarmente por  los atlantistas, o sea por los EEUU.
Rusia no puede dejar caer fuera de su órbita a Ucrania puesto que para su seguridad precisa de un estado-colchón que garantice su seguridad ante el expansionismo de la OTAN hacia el este.

Dentro de esta misma partida se juega con una particularmente importante ficha, la del escudo antimisiles. (ABM) que implementó  George W. Bush en el 2000. La finalidad de este sistema es interceptar los misiles lanzados por los rusos antes de que estos alcanzasen sus objetivos.

                                                                           
A nadie se le escapa que la puesta en marcha del ABM llevaría aparejada una ruptura del equilibrio armamentístico nuclear existente entre Rusia y los EEUU, cosa que los rusos por seguridad no pueden permitir.

Si Ucrania entrase en la órbita atlantista, o incluso ingresase en la OTAN, se instalaría en un territorio limítrofe con Rusia  una parte fundamental  de este escudo antimisiles.
Nuevamente asoma la cara de la hipocresía, ya que se alaban las medidas de bloqueo que tomó el presidente Kennedy durante la crisis de los misiles de Cuba pero se rechaza cualquier  acción que pueda adoptar Rusia ante una amenaza parecida a la que ejerció la URSS al colocar en territorio cubano lanzaderas de misiles con la posibilidad de alcanzar territorio USA.

                                                                     

En los dos últimos días los acontecimientos se suceden a una velocidad de vértigo, pero esto no debe hacernos perder la perspectiva de lo que se mueve debajo de la superficie.

La población prorusa del este de Ucrania está siendo víctima de represión y violencia por parte de los golpistas de Kiev.

Ayer,en esa misma zona ucraniana se proclamó la República Popular de Jarkov, pidiendo la incorporación a Rusia y ayuda militar.

                                                                      

También ayer penetró en aguas del mar negro el destructor de misiles Donald Cook de la US NAVY.

                                                                    


Y no pensemos que todo esto  resulta ajeno para los intereses de España, puesto que los puntales fundamentales sitos en el sur de Europa que permitirán la operatividad del escudo antimisiles  se encuentran en territorio español, concretamente en las bases de Rota y Morón.

                                                                            


                                                                        


Cuando el gobierno español el año, 2004 dio luz verde a los Estados Unidos para que se instalase en Rota esa parte fundamental del escudo antimisiles el primer ministro ruso Dimitri Medvedev calificó de inaceptable tal decisión y puso de manifiesto que los misiles rusos apuntarían ahora a territorio español.

                                                                    

 El escudo antimisiles  en Rota está ya absolutamente operativo. Luego la cosa no es para tomarla a broma, y más ahora que la situación se agrava por momentos.

sábado, 5 de abril de 2014

La última trinchera.




                                                                                     


Desde hace varios siglos el sionismo, y la masonería  a su servicio,  vienen dando pasos en pos de  la instauración en todo el orbe de un ordenamiento opuesto al que se conformó en la civilización occidental en torno al cristianismo. Un Nuevo Orden contrario al concepto de libertad individual, un Orden que pretende imponer una dictadura que anularía totalmente al ser humano, sometiéndolo a un control absoluto que dirigiría una élite político-financiera a las órdenes del“ pueblo elegido”.

                                                                         




En las últimas décadas asistimos a cómo  las acciones aplicadas, sometidas a las estrategias marcadas por los que intentan que la tierra sea un escenario de esclavos sometidos al sionismo, son cada vez más descaradas a la par que efectivas. 

En estos momentos, el poder del sionismo, entremezclado con el de su hija la masonería, se manifiesta principalmente a través del poderío de los grupos financieros internacionales, del imperio británico y de su marioneta EEUU.  

                                                                         

La base de operaciones se encuentra en la City londinense que sirve a la Monarquía británica, dominando Wall Street y a su través al gobierno de los Estados Unidos y a todas las naciones.

                                                                        

Pero nunca perdamos la visión de conjunto, hemos de señalar al sionismo como el verdadero controlador de esas ramificaciones que se encuentran a su servicio.

Lo cierto es que los éxitos que han alcanzado estas verdaderas fuerzas del  mal han sido increíbles, han logrado infiltrarse en todas las instituciones importantes incluida la misma Iglesia, han cambiado los planteamientos morales de la sociedad y han impuesto lo que se ha dado en llamar el pensamiento políticamente correcto.
 De la misma manera, y derivado de todo esto, han conseguido que las legislaciones de los países occidentales se hallan acomodado a sus formulaciones filosóficas e intereses tiránicos.

Lo que hasta  ahora han hecho ha sido crear los cimientos sobre los cuales levantar el edificio que constituirá ese Nuevo Orden Mundial, ese que con tanto ahínco pretenden implantar.

                                                                        

Pero, aunque pdiera parecerlo no todo está perdido, para que puedan terminar de instaurar ese Nuevo Orden precisan de la total desaparición de esos valores que mantienen viva la resistencia para defender la individualidad, la moral y la identidad.
 Una vez que lograron extinguir en la mayoría de la población occidental el fundamento moral al haberse infiltrado en la misma Iglesia habiendo hecho de toda espiritualidad un asunto meramente folklórico sobrevivía aún el pensamiento crítico e ideológico, pero  al instaurar la tiranía de lo políticamente correcto lo anularon también.
Pero a pesar de esas victorias que ha logrado el NOM, continúa existiendo un último foco de resistencia con el que aún no han podido vencer.
Esta última trinchera es la de la identidad grupal, una identidad de la que los países-nación son sus baluartes.
Siendo esto así, las titánicas fuerzas que luchan por instaurar el Nuevo Orden Mundial, han centrado sus esfuerzos en exterminar la realidad de los países-nación.

Para  acabar con ellos, y con el inmenso peligro que para el NOM significa su voluntad de supervivencia, ha optado por la puesta en marcha de dos caminos:
Por un lado, ha optado por disolver su identidad y robarles la soberanía incluyéndolos en  unidades mayores carentes de una identidad precisa, y por otro descomponiendo su unidad en entidades menores carentes de peso identitario real.  Y de esta forma debilitar la fuerza moral que la identidad nacional lleva aparejada.

                                                                    

En el primero de los casos se encuentran modelos como la Unión Europea, la Liga Árabe, la Unión Africana, el Foro de Cooperación Asia-Pacífico o el Tratado de Libre Asociación de America del Norte, donde los países-nación que los conforman se integran perdiendo soberanía en aspectos económicos y de hecho terminan por abandonar su soberanía política. De este modo dejan de lado  unas realidades históricas diferenciadas e identitarias que son las que dan fuerza a esos paises-nación.

En el segundo nos estamos refiriendo a ese: “divide y vencerás”, hablamos de cuestiones como lo que aconteció en Yugoslavia al favorecerse y después aceptarse la  independencia de Kosovo para romper la unidad de Yugoslavia.

                                                                           

En el caso español lo vemos con Cataluña, que aunque  de modo oficial la secesión no es apoyada e incluso se niega la continuidad en la UE de Cataluña tras una hipotética independencia,  Como dijo Henry Kissinger cuando se entrevistó con el posteriormente asesinado presidente del gobierno Carrero Blanco :”Una España fuerte es un peligro para el mundo”, para el mundo esclavizado sometido a la dictadura sionista que quiere instaurar el NOM, añadiría yo.

                                                                   
La experiencia de lo ocurrido Kosovo y la presencia en un acto independentista realizado en Madrid del responsable comercial de la embajada USA, indica todo lo contrario.

Y por último nos encontramos con que a   través de ataques económicos a los países-nación por parte de las asociaciones monetarias internacionales, como el FMI, el BCE o la Reserva Federal, a través de deudas ficticias y malintencionadas, doblegan y  empobrecen de tal modo que obliga a que los países-nación sean “rescatados” para después ser intervenidos y convertidos en meros protectorados sin independencia real alguna.

Pero aún se puede tener alguna esperanza al ver que cada vez más personas se suman a grupos identitarios y patriotas que se ratifican en su  condición de miembros de una Patria por la que luchar, exigiendo que se mantenga su realidad nacional, su soberanía y su identidad e independencia.

Los que tratan de instaurar ese Nuevo Orden Mundial no se cruzan de brazos, y para asegurarse la victoria utilizan un arma más que  amenaza con destrozar la identidad  de las naciones y  su realidad diferenciada.

Este arma es fomentar la multiculturalidad y la mezcla racial en pos de una supuesta riqueza que  ambas aportarían a Europa. Lo que realmente se busca es acabar con la identidad europea mediante  una mescolanza de culturas distintas y en ocasiones opuestas, una sustitución racial que acabe con la identidad europea.

El método que se utiliza es favorecer la inmigración, legal o ilegal, para de este modo alcanzar los objetivos arriba señalados.

                                                                     
Una buena muestra de ello es que el Estado De Israel, a través de sus terminales mediáticas, es gran defensor y promotor de la inmigración en los países europeos. Ahora bien, mantienen una legislación que prohíbe de modo absoluto que inmigrantes no judíos se establezca en su territorio y sus leyes prohíben el matrimonio entre judíos y no judíos, llegando incluso a penar las relaciones sexuales.

                                                                     


Los sionistas que dirigen el Estado de Israel tienen muy claro, y sus leyes lo demuestra, que la inmigración y la mezcla racial lleva a la disolución de la idiosincrasia e identidad, y cual es la manera de destrozar la identidad de los otros.