martes, 23 de abril de 2013

¿Qui prodest? (¿a quién beneficia?)



                                                                               


Las acciones  terroristas no son herramientas exclusivas de grupos  más o menos marginales o con escasa capacidad político- militar. Y es que la finalidad que estas acciones buscan es imponer mediante la generalización del terror cuestiones que de otro modo no podrían  llevar a cabo. Y ello no es utilizado únicamente por  grupos  no gubernamentales.
 Si nos referimos a casos relacionados con la autoridad encontramos que aplicar la estrategia de la tensión resulta igualmente de suma utilidad para el poder establecido  al servir para lograr que la población se pliegue a sus intereses y dictados .  En ocasiones  la autoridad recurre a   diferentes métodos para que a través de la estrategia de la tensión o del terror  la población  apoye, incluso  exija y aplauda, la adopción de medidas  que de otro modo serían sumamente impopulares, con el consiguiente desgaste electoral, o simplemente no podrían ser aplicadas. 

La técnica  a la que suelen recurrir los gobernantes  desde hace  cientos e incluso miles de años es la acción  de bandera falsa ( incendio de Roma, incendio del Reichtagh, voladura del Maine, ataque a Pearl Harbor, hundimiento del Lusitania, 11 S, etc., etc.).
Las acciones bajo bandera falsa no consisten en otra cosa que en realizar un ataque, acción ofensiva o atentado contra  la  sociedad o intereses propios para después adjudicar la  autoría a un país o  grupo terrorista que nada ha tenido que ver con la agresión o atentado (autoagresión o autoatentado) para de este modo movilizar en el sentido  deseado a la sociedad y lograr los fines buscados.

En ocasiones, los que  están situados en los puestos de poder precisan de nuevas acciones de bandera falsa cuando lo que pretenden es que  los efectos logrados  gracias a una  acción  anterior se mantengan en el tiempo. Y es que como ocurre en casi todo, las sociedades humanas terminan por habituarse  a todo y olvidan  las situaciones de tensión cuando transcurre  un tiempo sin que el peligro se concrete en una realidad tangible. En ese momento la comunidad humana deja de ser tan fácil  de manejar y no se pliega  a lo que la estrategia  del poder  pretendía conseguir.

Con la acción  de bandera falsa que fue el autoatentado del 11 S, se consiguieron varias cosas: Por un lado  se invadió  Irak con la consecución de petróleo y la victoria geoestratégica  para USA al aumentar su control en la zona de Oriente Medio mediante un nuevo gobierno títere y a su vez conseguir para Israel un país  colchón que les  protegiese del radicalismo islámico. Se aprobó el Acta Patriótica que mermaba de modo  sustancial los derechos civiles  de los norteamericanos, derechos que pasarían a  acrecentar  el poder  estatal.

                                                                                 

Por otro lado se invadió  Afganistán  con lo que a través de Pakistan se pudo    llevar hasta el mar de Arabia  las riquezas de minerales, especialmente uranio,  que produce  Tajikistán.
Los atentados  de las Torres Gemelas  sirvieron  así mismo para  que EEUU  tomase de nuevo  su papel de gendarme universal en la  “guerra contra el terror”, una guerra sin fronteras y sin enemigo cibcreto que de hecho le permitiría  actuar  en cualquier lugar del mundo, contando siempre con el aplauso de una sociedad sometida a la estrategia del terror y  de la tensión.

Y no hay que perder de vista que  el inevitable  esfuerzo militar llevará a que la   todopoderosa industria militar de USA  obtenga pingües beneficios, cuestión esta que redundará en un apoyo  monetario a los  candidatos y a sus políticas.

Pero el tiempo  transcurría y el pueblo americano  dejaba de estar sometido al shock  que le aterrorizó y que le llevó a aplaudir todas y cada una de as medidas que Washington quiso aplicar. La gran cantidad de soldados  norteamericanos que mueren en Irak y Afganistán, el ser cada vez más conscientes de las muertes de inocentes  que la rapiña de los capitalistas de Wall Street y el  ansia de dinero y poder que rezuma la industria armamentística   están dando paso a una actitud menos servil y más crítica con respecto al poder.

                                                                       
 
      

 Ocurre también que la conciencia  de que el 11 S fue un autoatentado va en aumento. Todo esto junto   lleva a la población  norteamericana a pedir que se abandonen Irak y Afganistán , que se cierre Guantánamo y que suspenda el Acta Patriótica.
Los niveles de popularidad del otrora adorado Obama  descienden en picado. Se hacía necesario pues un nuevo aldabonazo para que la sociedad norteamericana se sintiese  dominada por el  terror, temiese ser  objeto  del terrorismo y de este modo aceptase y aplaudiese medidas como las que  la administración Bush  aplicó tras el autoatentado del 11 S.


Es en este momento en el que se producen durante el Marathon de Bostón  dos explosiones, un nuevo atentado que causa  estupor y hace que la sociedad norteamericana  deje de lado, al menos por ahora, las críticas y peticiones que  empezaba a poner de manifiesto. Unos ataques terroristas  de mucho menor calado han servido para  que la estrategia de la tensión y el terror funcione y  para que nuevamente el pueblo se vuelva moldeable.

Pero ocurre que en estos atentados hay desde el principio demasiadas cosas que no casan, cosas  que cuanto menos resultan extrañas. En definitiva, algo “huele mal”.

Pese a todas esas cuestiones  al menos dudosas  parece que  ha salido bastante bien puesto que  ha conseguido que , aunque fuese por un tiempo bastante limitado, se haya instaurado la ley marcial en una zona del país, un buen ensayo.

Ahora vamos a enumerar y comentar todas estas cuestiones que calificamos de  extrañas y que en conjunto  crean una visión general poco creíble de la “versión oficial”:

-        La primera de todas estas dudas hace referencia a las explosiones en sí mismas, los atentados, lejos de  buscar  una gran mortandad, como se supone que pretenderían unos terroristas fanáticos, parecían buscar un bajo número de victimas. Realmente resulta  complicado que al hacer explosión dos  artefactos en una zona con tal aglomeración de gente no muriesen más personas, recordar que “sólo” fallecieron  tres personas. Si realmente hubiesen pretendido causar una masacre tan solo deberían haber colocado las mochilas bajo las gradas, con seguridad el número de muertos hubiese sido  muchísimo mayor.

-Otra cuestión que resulta muy extraña se refiere a los presentados como autores de los atentados.
Los autores, los hermanos Tsarnaev se nos presentan como unos islamistas fanáticos, aunque en una entrevista la Russian Today, la madre de estos señala que se habían convertido hacía poco tiempo al Islam y que tan solo mostraban interés  por él. También señaló que su hijo estaba completamente controlado hasta el punto de ser vigiladas hasta las páginas que visitaba en intenet.

Tamerlán y Pahoja eran oriundos de Chechenia y vivían des de hacía más de una década en Estados Unidos.
Tamerlán estaba controlado   pot el FBI, lo que le lleva a afirmar a su madre que este fue inducido o engañado para la realización del atentado, que fue un chivo expiatorio y que todo lo que se comenta sobre el atentado es falso.

                                                                        



Por una información de la inteligencia rusa que  advirtió a sus colegas norteamericanos el citado Tasarnayev fue controlado durante años por el FBI sin encontrar este rastro alguno que le relacionase con el fanatismo yihadista.

La Oficina Federal de Investigación  (FBI) interrogó al sujeto sin encontrar indicio alguno de peligro.  Un par de años  más tarde  fue de nuevo investigado sin  encontrar  en él  conexión alguna con  los grupos guerrilleros o terroristas. El hermano mayor presentó  el 5 de Septiembre del año pasado una solicitud para renovar el permiso de estancia, la cual fue denegada al conocer inmigración que había sido  investigado por el FBI.
Todos estos extremos han sido  verificados tanto por la madre en la referida entrevista como por un antiguo agente de la agencia federal.
Resulta poco creíble que alguien radicalizado y relacionado con  el terrorismo   pidiese un permiso sabiendo que ello suele llevar aparejado una ulterior investigación, que suele ser profunda.
De igual forma la Inteligencia rusa en Chechenia  buscó algún tipo de relación del sujeto con la guerrilla chechena sin encontrar ninguna.
La guerrilla daguestaní ha negado en un comunicado cualquier  vinculación con los hermanos Tsarnaev, en el mismo comunicado los guerrilleros islámicos del Cáucaso   señalaron que no combaten contra los Estados Unidos, indicando que  su guerra  es “contra Rusia, culpable no sólo de la ocupación del Cáucaso  sino también de monstruosos crímenes contra los musulmanes”.

Durante la persecución  y  detención en  uno de los hermanos murió y el otro recibió  un disparo en el cuello  y en la pierna, no pudo hablar.

Refiriéndonos a los autores hay que hacer referencia a que  el periodista  Alex Jones  presentó unas fotografías que mostraban que dos  miembros de los Navy Seals cubrían a los  que perpetraron los atentados con las mochilas, cuestión esta de la que  se hizo eco  toda la red e incluso periódicos de papel.

                                                                             



Finalmente señalar que se declaró la ley marcial en una ciudad de Estados Unidos en razón de la búsqueda de los terroristas, y no  hubo protestas por la aplicación de tal medida, una buena  y satisfactoria prueba de una aplicación general, tan solo se precisa un atentado y expandir el terror.

                                                            

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