jueves, 18 de abril de 2013

Gladio y el silencio de la prensa.


                                                                     



Hay ocasiones en las cuales el silencio expresa más que aquello que  las mismas palabras puesen dar a conocer. Situaciones en las que el  no referir ciertos sucesos  nos aporta  más información  que lo que se pretende ocultar, ya que pone de manifiesto  la importancia  del suceso , los condicionamientos,presiones del poder y verdaderos intereses ocultos.

En la presente entrada se va a hacer referencia a un caso que es coincidente con lo que hemos señalado en las líneas introductorias anteriores.

Desde el mes de Febrero del año en curso se viene juzgando en Luxemburgo  el denominado caso Bommeler  (colocador de bombas) en el que se juzgan los 20 atentados que tuvieron lugar entre 1983 y 1986.

Los encausados en un primer momento eran dos miembros de la Brigada Móvil  del Gran Ducado: Marc Scheer y Wilmes Joseph.

Ahora bien,  la declaración del historiador alemán Andreas Kramer ha dado un vuelco  total al proceso.

Kramer ha señalado que el autor de la colocación de 18 de aquellas 20 bombas fue su padre, fallecido en el 2012. El padre del historiador era agente del servicio secreto alemán BND. Añadió que este actuaba por cuenta de una estructura secreta de la OTAN (la conocida  Red Gladio).

El juicio al que nos estamos refiriendo  tiene una gran importancia como pone de manifiesto  que de entre los 90 testigos que comparecen podemos citar al Primer Ministro  Claude Juncker, el Expresidente  y Presidente de la Comisión Europea   Jaques Santer.

Kramer explicó que en los atentados de Luxemburgo que tuvieron lugar el 2 de Diciembre de 1985 contra una sede sindical, una serie de sedes judiciales y un gran número de torres eléctricas tomaron parte un grupo de 40 personas, 10 de ellas luxemburguesas incluidos 7 de la Brigada Móvil incluido su jefe Ben Geiben.
Todos estos atentados se habrían realizado en conexión con los servicios secretos de Alemania BND y británicos MI6.

El señalado historiador alemán habló también de los atentados  a una hamburguesería  o el  mayor de la postguerra  en la Oktoberfest de Munich, el día de la cerveza,  el 26 de Septiembre de 1980 en el cual  murieron 13 personas y 213 resultaron heridas.

                                                                      

Según él, la finalidad de todas estas acciones terroristas era llevar a cabo una estrategia de tensión y terror para que el pueblo moviera al gobierno a la aprobación de  una legislación de seguridad europea  mucho más dura.

Toda esta información, según él, se la facilitó su padre bajo amenaza de muerte, tratando de  darle más información para corroborar su intención de pasar a formar parte de la BND.
Sólo  una vez que su padre había fallecido  se atreve a desvelar la información.
Las informaciones aportadas no  ha caído en saco roto puesto que las personas llamadas a declarar son del máximo nivel.

Es más que curioso  que  una noticia de tal importancia y tan “suculenta” para cualquier medio de comunicación no haya sido referida salvo un artículo en el periódico catalán La Vanguardia (en la edición impresa  del 13 de Abril del 2013, autor  Rafael Posch). Esto pone de manifiesto que las presiones ejercidas tienen gran poder  e influencia puesto que de otro modo la noticia no podría ser obviada de este modo.

                                                            

Las razones por las que en cambio si haya aparecido en  el “buque insignia” de la prensa catalana  tan solo pueden ser fruto de la  especulación dado el secretismo de estos temas. Desde luego, a mi entender,  estarían relacionadas directamente con las mismas que han movido a la no publicación en el resto de la  prensa nacional.

Lo mismo que podría hacer daño a las instituciones nacionales, incluidas las más altas,  y que llevarían a los periodistas españoles incluso a una autocensura por no hablar  de las presiones directas , sería lo mismo que los periodistas catalanes, cada vez más radicalizados en su independentismo y con ganas de “ganar puntos” ante el régimen  nacionalista que domina Cataluña, les llevaría a pregonar lo que dañaría a España como miembro de la OTAN y a las altas instancias del estado como posibles colaboradores indirectos o no con el terrorismo de Gladio.

                                                                     

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