jueves, 24 de mayo de 2018

El silencio tapa las denuncias falsas.


                                                                             


Estamos frente al Palacio de Justicia de Pamplona tras conocerse el fallo de un tribunal respecto a la denuncia interpuesta por una mujer navarra que había manifestado haber sufrido una reiterada agresión sexual, es decir estamos ante la misma situación que aconteció la mañana en que se dio a conocer la sentencia respecto al mediático caso de “la manada”, pero hay numerosas diferencias que llaman poderosamente la atención ya que no hay periodistas, cámaras de televisión, ni un amplio dispositivo policial, tampmoco hay expectación popular alguna.

                                                            

 Pero hay algo que llama poderosamente la atención por encima de todo, y es la tranquilidad de la zona, la ausencia de la multitud vociferante y agresiva que incluso trató de asaltar el Palacio de Justicia cuando se hizo público el fallo de la sentencia de “la manada”.
En la ocasión en que se dio a conocer el fallo de la sentencia del caso de la denominada “manada” miles de voces de feministas coléricas repetían una y otra vez eso de “¡yo si te creo!”, pero en este caso no hay ni una sola femipodemita que eleve la voz para gritar o que muestre algún cartel manifestando la creencia en la palabra de la denunciante.

                                                               

Creo que lo que determina esta diferencia es que los medios políticos de la ideología de género y la instrumentación que hicieron del caso sus terminales mediáticas fue tal que en el  anterior caso movilizaron a decenas de miles de mujeres, y también a algunos hombres, para que sometiendo su capacidad de análisis al pensamiento único de lo políticamente correcto considerasen los hechos de manera prejuiciosa e ideologizada y se manifestasen de la manera primaria e irresponsable en la que lo hicieron. Por el contrario, el caso que nos ocupa ni siquiera fue tratado por los medios de manipulación, y la realidad de la falsa denuncia de la que se trata ha sido absolutamente omitida a nivel nacional, sólo ha aparecido en la prensa local.

         http://www.noticiasdenavarra.com/2018/05/22/sociedad/navarra/condenada-a-15-meses-de-carcel-por-denuncia-falsa-de-violacion


Para entender completamente la razón por la que se dan todas las diferencias arriba señaladas es preciso describir mínimamente las circunstancias del caso que ha pasado desapercibido mediática y popularmente.
En este también una mujer denunció ante la policía foral a un sujeto, en esta ocasión la acusación fue contra un solo hombre, por haberla violado de modo reiterado durante más de un año cada quince días aproximadamente, habiendo utilizado la violencia en algunas de esas agresiones sexuales, sosteniendo la denunciante que estaba siendo amenazada de muerte.
Una vez recogida la denuncia el acusado fue inmediatamente detenido y llevado a los calabozos hasta el día siguiente en que declaró ante el juez de Estella, el cual decretó su puesta en libertad, aunque inicio diligencia por un presunto delito de agresión sexual continuada, decretando una orden de alejamiento y la prohibición de comunicación.
Cuando en enero de 2017 las diligencias abiertas dieron lugar a un auto que decretaba el sobreseimiento y el archivo de la causa contra el hombre al considerar que no había prueba alguna de que las relaciones no hubiesen sido consentidas, levantando la orden de alejamiento.

Pero no acaba aquí la cosa, puesto que el titular del juzgado 4 de lo Penal señaló que la mujer interpuso la denuncia “con pleno conocimiento de que los hechos objeto de la misma eran falsos, pues las relaciones sexuales mantenidas habían sido consentidas por la ahora acusada”
Este convencimiento lo deduce el juez de varias cuestiones, la primera la refiere a las fotografías que ambos y la mujer de él hicieron a Bangladés, fotografías en la que se ve a la denunciante feliz y en algunas de ellas junto al denunciado por haberla violado. En segundo lugar señala que considera incompatible que pueda estar sometida a violaciones quién acompaña a su violador continuamente.

En lo que hace a las razones que movieron a la interposición de esta denuncia falsa acude a los datos que le proporciona el denunciado y la ex mujer de este, según este ella le denunció cuando su familia se enteró de la relación, pues la quería mantener oculta puesto que era de otra etnia y estaba casado,
cortando el denunciado la relación.
La que entonces era mujer del acusado declaró que la llevaron con ellos, la denunciante y el presunto violador, a Bangladesh a modo de tapadera para que de esta manera la familia de la mujer denunciante la dejara ir, declarando que en varias ocasiones los sorprendió haciendo el amor, tras lo cual se separó.

Es así que el Juzgado número 4 de lo Penal de Pamplona condena a 15 meses de prisión por denuncia falsa a la denunciante navarra, que deberá hacer efectiva una multa de 5400 euros además de pagar al hombre falsamente denunciado una indemnización de 15000.

                                                                                        


Por supuesto este caso no ha tenido ni la  milésima parte de publicidad que tuvo el caso de la denominada “manada”, más bien ha sido ocultado dado que su conocimiento pondría de manifiesto toda una serie de datos que no sólo no cuadran con la versión de la ideología de género si no que pone en duda cuestiones como que la denuncia de una mujer ha de ser creída siempre y que no se puede dudar de su palabra, que el hombre también ha de ser visto como una potencial víctima del rencor o la venganza de una mujer, que la presunción de inocencia en el hombre está desterrada de la actual Ley de Violencia de Género y que la Ideología de Género que mueve el negocio de la violencia de género y de las denuncias empuja a que muchas mujeres denuncien falsamente con lo que son muchos los hombres encarcelados, privados de ver a sus hijos e incluso que se suicidan a causa de una ley que agranda el problema en lugar de combatirlo.

                                                                 

En este punto me pregunto por si alguna de las personas que gritaban el famoso: “yo si te creo” gritarían eso mismo al hombre denunciado falsamente.
La respuesta por supuesto es negativa, la ideología de género y el odio femiestalinista está detrás de todas esas masas abducidas por esa nueva lucha de clases que es la lucha de sexos que han introducido las élites globalistas.


                                                             


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