viernes, 23 de diciembre de 2016

Sombreros blancos, esperanza en el combate.



                                                                       


Desde hace casi trescientos años estamos inmersos en una decadencia que nos ha llevado a romper con la sociedad orgánica tradicional y con la moral cristiana. Desde entonces caemos por un desnivel que nos lleva al más hediondo de los estercoleros, a un basurero en el cual lo material y lo accesorio está sustituyendo todo aquello que realmente nos hace ser humanos. Es así que al anularse lo trascendente y espiritual, lo que nos da la capacidad de sublimar lo material e instintivo, hace que desaparezca de nuestro verdadero ser toda posibilidad de resistencia.
Ha sido en las últimas décadas cuando una minoría, cada vez mayor, de la humanidad ha comenzado a tomar plena conciencia de la existencia de un poder tiránico ejercido a nivel mundial por personas y grupos que dirigen las sociedades para imponer lo que se ha dado en llamar el Nuevo Orden Mundial.

                                                            

El poder con el que cuentan estas fuerzas es de tal calibre que nos convierte en meros títeres. Toda victoria es considerada inviable debido al poderío de esas fuerzas y a la ausencia de otras que se les opongan.
Esta situación nos empuja a un fatalismo paralizante que mueve a una suerte de entreguismo sostenido en la creencia de que estamos derrotados de antemano, puesto que los servidores del Mal tienen un poder omnímodo frente al que llegamos a pensar que no podemos hacer nada.
Consideramos, equivocadamente según mi punto de vista, que carecemos del apoyo de potencia alguna cuyo poder sea siquiera comparable a aquel al que nos enfrentamos. Pensamos que no hay personas o grupos con disposición ni poder suficiente para hacer frente a las fuerzas malignas o negativas que nos dominan y pretenden esclavizar totalmente a través de ese Nuevo Orden Mundial, y que por tanto nuestros esfuerzos serían totalmente baldíos a la hora de afrontar cualquier lucha para defender al mundo y a nuestra sociedad occidental en particular.
Pero no nos podemos permitir caer en la desesperación ni en un desaliento paralizante pensando de esa manera, y no lo podemos hacer puesto que además de ser falso que no existan fuerzas y grupos de personas positivas que están luchando en pro de la humanidad y en contra de la esclavitud del N.O.M. iríamos directamente a la derrota sin ni siquiera haber luchado.
 Quién lucha corre el riesgo de perder, pero el que no lo hace ya ha perdido.
Llegados a este punto es cuando hemos de tener en cuenta que ni estamos solos en la lucha ni abocados a una inexorable derrota. Y esto es así, a pesar de que solemos pasarlo por alto, debido a que en las decisiones y tomas de posición de los seres humanos entra en juego algo que forma parte de la misma sustancia humana, la conciencia y la opción por el Bien. Son precisamente estas realidades, etéreas si se quiere, pero no por ello menos reales, las que llevan a que un número nada despreciable de los que forman parte del sistema que a través del control, la manipulación y la represión promueve la imposición de un Nuevo Orden Mundial y suscita la utilización la aplicación del Mal contra la humanidad.
Y es precisamente la conciencia la que pone en marcha la conducta  que empuja hacia el Bien, movimiento que promueve todo aquello que vaya en pro de la humanidad y combate lo contrario, y lleva a que algunos elementos elementos de la élite del sistema, supuestamente sometidos y al servicio de la élite, hayan optado por luchar a favor de la humanidad y oponerse a los planes y estrategias de esa élite oscura.
Si acudimos a la actualidad nos encontramos con que elementos de la inteligencia norteamericana, especialmente agentes del F.B.I. han colaborado con Julian Assange proporcionándole una parte fundamental de los correos relacionados con el Pizzagate que Wikileaks ha hecho públicos. 

                                                              


Según información que aporta Benjamin Fulford, hace aproximadamente 9 años algunas personas que decían representar a las fuerzas especiales del ejército de los Estados Unidos comunicaron a la Sociedad del Dragón Blanco (asociación de la élite asiática enfrentada a la élite negra masónico-illuminista)
                                                                

 que se habían apoderado tras un violento tiroteo de instalaciones dedicadas a la modificación del clima con la finalidad de que esta modificación no se dedicasen tanto a provocar muerte creando tifones o sequías  como a salvaguardarlas frenando los tifones y sequías naturales.
El que abrió la caja de Pandora respecto a la actuación del ejército de los Estados Unidos en contra de la élite oscura fue el oficial, segundo teniente Scott Bennet del 11º batallón de operaciones psicológicas, el cual comentó a Fulford que tras haber sido encargado para estudiar el origen financiero del terrorismo y haber estudiado a fondo el origen de esta financiación  descubrió que ni el Congreso de Estados Unidos, ni el Comando Central de Estados Unidos ni ninguna de las otras personas en la parte superior de su cadena de mando estaban realmente interesados en cortar la financiación del terrorismo. Después de esto se unió a la larga lista de militares y exmilitares que se han dado cuenta de que han sido engañados para luchar a favor de los criminales.
Conociendo las medidas que se han de tomar para acabar con la financiación del terrorismo, y comprobar que su gobierno no quiere llevarlas a cabo se planifica una actuación junto con la sociedad asiática del Dragón blanco para acabar con el terrorismo yihadista mediante actuaciones económicas desde China.
Esto es tan solo un ejemplo que muestra como dentro de la élite hay una parte que se revela y se niega a colaborar con los planes de la élite oscura.
En Estados Unidos una importante parte del generalato y de la inteligencia se levanta contra esta oscura élite y sus planes.
Pero no es preciso salir de nuestras fronteras para ver que miembros de servicios de inteligencia e información, supuestamente al servicio de la élite oscura, rompen con ese sometimiento que se le supone cuando cierta actuación de la élite choca con sus conciencias.
Un ejemplo muy claro lo tenemos cuando tras el terrible caso de las niñas de Alcasser se hicieron públicos, como supuestos implicados, nombres de personajes de renombre: el del hermano de un futuro ministro, el de un ex gobernador civil, el de un director de cine e incluso el de un ex director general de seguridad.
Todos estos datos y otros referidos una investigación realizada por grupos de investigación de la guardia civil y del antiguo CESID fueron facilitados por miembros de estos grupos al ex agente Ramón Francisco Arnau de la Nuez a través de otro agente denominado “Araña”. Siguiendo este canal de información oficiales de media y alta graduación de ambos cuerpos comunicaron información al criminólogo Juan Ignacio Blanco y al padre de una de las niñas, Miriam, Fernando García.

                                                               


                                                              




Con todo esto pretendo señalar que no podemos ni debemos caer en la facilona y paralizante desesperación basándonos en la absoluta superioridad del enemigo. Son muchos los que desde puestos importantes luchan junto a nosotros contra la élite oscura y sus diabólicos planes, son esos que se han dado en llamar “sombreros blancos”.

                                                                 

2 comentarios:

  1. Sergio, yo no lo único que trato es que la realidad no lleve a que muchos caigan en el derrotismo paralizante. Tampoco me considero optimista. ¡¡¡Feliz Navidad!!!

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