domingo, 10 de enero de 2016

Europa despierta.

                                                                             

De igual modo que para que una carga haga explosión es preciso un detonador, hay ocasiones en la historia en las cuales una sociedad adormecida precisa de sucesos traumáticos  para que despierte y se vigorice, precisa de situaciones que le hagan ver el peligro que corre su identidad, su forma de vida y su bienestar.
En este momento nos encontramos uno de ellos, Europa se encuentra sumergida  en la apatía y en el autodesprecio.
La penosa situación  por la que atraviesa Europa es causada a por un materialismo buenísta que prescinde todo lo espiritual y que ahoga a Europa en su propio éxito, un éxito que le ha llevado a disfrutar de un bienestar y una calidad de vida que desde el pensamiento políticamente correcto lleva a considerar su identidad y su forma de vida como responsablesde todos los males de la humanidad.
Pero Dios escribe derecho en renglones torcidos, y es ahora que los sucesos aparejados a la invasión de musulmanes y subsaharianos están abriendo los ojos a una gran cantidad de europeos que hasta hace nada dormitaban.

Sólo apreciamos lo que tenemos cuando lo perdemos o cuando estamos a punto de hacerlo, en este momento de nuestra historia estamos empezando a ser verdaderamente conscientes de nuestra identidad y de los logros morales, sociales, económicos y de todo tipo que hemos alcanzado puesto que corremos el grave peligro de perderlos.
Hasta hace muy poco la población europea  no apreciaba su identidad ni ponía en valor sus logros puesto que lo consideraba algo de lo que sentirse incluso avergonzado ya que se le había hecho sentirse culpable  de su pasado, de su herencia racial, de su fe y de su identidad.
                                                                                    
                                                                             
     

Pero sucesos como el  que aconteció la nochevieja pasada en Colonia, como la multitud de violaciones  a manos de inmigrantes y de musulmanes en Suecia, como la inseguridad en las ciudades francesas causada por no europeos o los problemas de convivencia entre  inmigrantes irregulares y la población autóctona en España han movido a que los europeos poco a poco se aperciban de que somos una realidad distinta, y porque no decirlo superior, a esa masa de seres que invaden nuestras calles, atacando nuestra fe y costumbres.

                                                             
 



                                                                 

Una población exógena  que a través del mestizaje y de la sustitución poblacional pretende acabar con la identidad cultural y racial europea. Desde luego que los inmigrantes no se plantean  esa sustitución al venir a nuestras tierras, son meros peones que utiliza  la élite de los “elegidos” para  acabar con la raza blanca europea y poder imponer el dominio del mundo por parte de una “aristocracia judía” tal y como señaló Kalergi y lleva a cabo la Unión Europea.

                                                               
     

Ojalá que esto que tristemente ocurre sirva para que Europa despierte y recupere su vigor.

                                                               

                                                                



¡¡¡VIVA EUROPA!!!    ¡¡¡VIVA LA IDENTIDAD EUROPEA!!!

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