miércoles, 27 de marzo de 2013

la inmigración y la concesión de nacionalidad..


                                                                       
 


El fenómeno migratorio no es algo nuevo ni  exclusivo de nuestro tiempo,  es una realidad que se ha venido produciendo  a lo largo del tiempo y  en la mayoría de  l  la geografía  del planeta. Del mismo modo que en otras ocasiones ha ocurrido, en este momento se está dando , y con cierta fuerza. en las últimas décadas, este fenómeno en nuestra Patria. Esto se da  por la concurrencia de toda una serie de factores que no es el momento de tratar. En esta ocasión el continente europeo y el norte del continente americano se han convertido en  la deseada  meta que una gran parte de los habitantes del continente  africano y de  los países del sur de América.
Si nos fijamos en lo que acontece en nuestro país, la corriente migratoria que nos afecta ha venido siendo  cada vez mayor, alcanzando unas proporciones   poco menos que alarmantes.

Pero los  elevados  contingentes de inmigrantes de por si no han de constituir un problema, lo que ocurre es que concurren una serie de circunstancias que hacen que la inmigración que recibimos constituya una seria complicación. Por la suicida política que los sucesivos gobiernos  han venido llevando a cabo.
Ciertamente la población inmigrante  ha aumentado en los últimos años de una manera espectacular, se ha pasado de 198042 inmigrantes en 1981 a 5711042 en 2012.
Como más adelante veremos, la zona de procedencia de estos también resulta importote:

-Los procedentes de Iberoamérica son 1500785, un 26.21% del total.
-Los procedentes de Europa Occidental 872694, el 21 % del total.
-Los que proceden  de Europa del Este 735605,  o sea  un 17,75%.
-Los procedentes de África del Norte 91443ª6, 14.82 %.
-Los que vienen del África subsahariana  170843, un 4,12%.

En el año 2012 el número total de  inmigrantes procedentes de Marruecos era de783137.

Pues bien, según informa la Dirección General de Registro y Notarías, desde el año 1996 se ha concedido la nacionalidad española nada menos que  a 451200 extrajeros,  creciendo el número de nacionalizados en la última década en aproximadamente 100 personas al día. A este número de nacionalizados hay que añadir los cónyuges e hijos, o sea un millón al menos de nuevos españoles.
Y es que según la legislación española vigente se consideran españoles  los nacidos de padre o madre españoles o tienen derecho a ella aquellos cónyuges que hallan tenido al menos un año de residencia legal en España.

A mi entender la problemática surge del hecho  de que un grupo tan grande de  inmigrantes nacionalizados, con derecho a voto por tanto, es grave dado que  este contingente pasa a convertirse para la casta política actual,  en un caladero donde “pescar” votos con los que conseguir o conservar el poder.

Para hacerse con esos  votos los políticos de todo signo no  dudará un instante en adaptar sus programas electorales y su política a lo que consideren los recién nacionalizados. Y es aquí donde aparece el mayor de los problemas.
Los partidos de este modo pueden proponer y aceptar posiciones absolutamente contrarias a nuestros principios morales y políticos, aceptar que la Sharía (Ley Islámica) pueda ser aplicada  entre los inmigrantes musulmanes como exigen o  adaptar parte de nuestra legislación a sus principios, y por supuesto tolerar cuestiones como las oraciones públicas en la vía pública, etc.

Del mismo modo, en los dos últimos años se está produciendo debido especialmente a la crisis y a la carencia de empleo  en España un regreso de gran cantidad de inmigrantes a sus países de origen. Pero este regreso no se ha afectado de igual modo, ni mucho menos, a todos los inmigrantes según su zona de origen.
Es así que este regreso, subvencionado por las arcas públicas en su mayor parte, ha afectado principalmente a los inmigranes procedentes de  los países hispanoamericanos.
Aproximadamente regresaron 5000  inmigrantes, concretamente 4620 siendo las nacionalidades principales según el número de  personas que regresaron a sus países las siguientes:

1º ecuatorianos con 44436.
2º colombianos con 39671.
3º marroquíes con 29889.
4º peruanos con 22588.
5º bolivianos con 20930.

La población  norteafricana, especialmente marroquí y  argelina se mantiene, descendiendo la subsahariana.

Por mucho que el pensamiento políticamente correcto lo pretenda no todos los contingentes  de inmigrantes  son similares  para el país receptor, en este caso España.

Hay grupos que por su lengua, religión, historia común  y costumbres son susceptibles de  integración. Mientras que en otros casos ocurre todo lo contrario precisamente por  las mismas  cuestiones a las que antes nos hemos referido. En el primer grupo se encontrarían los iberoamericanos y en el segundo  los procedentes de  países musulmanes en los cuales, como es el caso de los procedentes de Marruecos tienen una historia de enfrentamiento y desprecio para con España y los españoles.,

Por mucho dinero que los gobiernos españoles inviertan en la integración de los inmigrantes esto será imposible  para aquellos  que desde sus  posiciones musulmanas no  hacen otra cosa que despreciar y tratar de convertir a los infieles y consideran a España  como “Dar al Harb”, tierra de la espada que ha de ser convertida en “Dar al Islam” tierra del Islam.

Y en función de los datos que más arriba se ha ofrecido se puede ver que  los que regresan a sus países de origen son precisamente esos que podrían  integrarse, los hispanoamericanos, mientras que el porcentaje de  musulmanes entre los inmigrantes se dispara.
Y no se puede pasar por alto que  la natalidad entre los inmigrantes musulmanes es muy alta en contraposición a la de los nacionales que prácticamente no permite la  continuidad de la raza al  no  haber un número de nacimientos que cubran el  número de fallecimientos. Esto con el tiempo puede terminar por producir una  desaparición de la cultura y fe propia de nuestra España. No se puede decir que la culpa no recae en la inmigración, puesto que la inmigración ha de ir en función de la situación presente, si no hay  renovación generacional y el desempleo e muy levado la inmigración ha de ser frenada, o los inmigrantes repatriados, y no darse nuevas nacionalidades  a inmigrantes. 

Los distintos gobiernos, empezando por el actual, habrían de tener esto en cuenta para  conceder con cuentagotas  nacionalidad dado el peligro que esto puede implicar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario