viernes, 16 de enero de 2015

LA MANIPULACIÓN NOS PUEDE ESTAR AFECTANDO A TODOS.



                                                                     


Tengo la impresión de que a la hora de analizar las versiones gubernamentales sobre ciertos acontecimientos los árboles no nos dejan ver el bosque.
 En cierto modo nos domina una suerte de ingenua seguridad que nos pierde, lo cual nos convierte en víctimas propiciatorias del poder en la sombra.
Esta ingenuidad está permanentemente reforzada por el hecho de encontrar puntos débiles y “errores” en la mayor parte de los acontecimientos de alcance internacional. A su vez esto nos  lleva a no considerar la posibilidad de que estemos pudiendo ser objeto de manipulación.
 Es así que al darnos pequeños y continuados refuerzos,  han hecho posible que seamos manipulados para de esta manera hacer más sencilla la estrategia del sionismo y sus palmeros. Siendo así que sin apercibirnos de ello estando pasando a convertirnos en marionetas que se mueven en la dirección que marcan esos “errores” que cometen los que protagonizan los hechos que analizamos.
  La experiencia nos ha empujado a pensar, equivocadamente, que a través de descubrir y atar ciertos “cabos sueltos” vamos a ser capaces de desentrañar las tramas ocultas que se esconden detrás de esas versiones oficiales, versiones que encubren por ejemplo las acciones de falsa bandera. Cuando lo más probable es que ocurra todo lo contrario, que esos cabos sueltos sean dejados voluntariamente para llevarnos en una dirección opuesta a la verdaderamente sustancial. 
No hemos de hacer tanto incapie en si  voluntariamente se dejó la documentación tras el atentado de París cuanto referirnos a lo que se consigue con el atentado, quién sale beneficiado. Como se busca acabar con la oposición de la población francesa a la intervención en Mali o en Libia y permitir un apoyo militar completo a los yankees y por tanto al sionismo.

Cuando al principio he hablado de que los árboles en ocasiones no nos permiten ver el bosque me refería a que son muchas, demasiadas sin duda, las “negligencias” que acompañan siempre a ciertos sucesos.
Estos “descuidos” que nos permiten desenmascarar, o al menos poner en duda,  las versiones que desde instancias oficiales se ofrecen resultan en la mayoría de los casos extremadamente sospechosos. Y es que los errores que se producen o las pruebas que aparecen difícilmente se pueden atribuir a la poca pericia de los intervinientes en los hechos que nos ocupan o a la mera casualidad.

 Ahora bien, el hecho de que se den estos “errores” de modo involuntario no  parece  hacernos considerar la posibilidad de que nos estén  marcando un camino que nos aparte de la verdad de los asuntos.

Empiezo a sospechar que estamos siendo víctimas de esos mismos engaños que supuestamente  ponemos al descubierto. Somos, sin quererlo ni saberlo, un engranaje más de esta manipulación universal que busca esclavizar a la humanidad.

Nos hemos convertido en el Pepito grillo que sirve como contrapunto a la opinión borreguil general, la voz útil para mostrar que todo el mundo puede opinar, incluso aquellos  que tienen mentes enfermas dirigidas por la conspiranoia, así nos presenta el Sistema. Es de esta forma que para el común de la población queda demostrado que la libertad es respetada y mantenida por el Sistema.
 Sin pretenderlo colaboramos para que esa mayoría de mente de esponja se convenza de que el Sistema proporciona una libertad,inexistente, tras la que no se esconde conspiración ni plan alguno.


Mientras que por un lado creemos que en el poder prácticamente omnímodo  del Sistema, por otro nos convencemos de que los esbirros que están a su servicio cometen errores de un calibre tal que ningún ratero de poca monta podría cometer.

Quizá la explicación la encontremos en una astuta y sibilina estrategia, se nos da una información que nos coloca en la dirección equivocada, mientras tanto la verdadera actuación se desarrolla ante nuestros ojos sin que nos apercibamos de ello, entramos al trapo y parece que olvidamos las consecuencias que busca el atentado de falsa  bandera y nos centramos en lo accesorio, en si se disparó realmente en la cabeza, si olvidaron  el documento de identificación o si fue a propósito.
Los líderes en la sombra no tienen preocupación alguna por la inmensa mayoría de la población, con el gran hermano, el fútbol y los comentarios de la prensa rosa los tienen ocupados. El mismo Sistema ha creado una masa acrítica que cree en lo que dice la televisión y las agencias de prensa como si de la Biblia se tratase.


Cuidado,  no caigamos nosotros en la misma manipulación contentándonos con seguir  la dirección de los, presuntamente involuntarios, errores que parecen aflorar en todos los eventos importantes. Quizá estemos siendo manipulados por esos mismos que desde la sombra dirigen los engranajes de la humanidad. Y lo que sería peor aún, estaríamos equivocando a muchos, precisamente a las mentes críticas mas difícilmente manipulables.

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