jueves, 10 de julio de 2014

Genocidio blanco en África.


                                                                                 


Nuevamente los medios de “información”, sometidos a las directrices que marca el Sistema, han hecho gala de su “independencia y profesionalidad”, de nuevo han omitido  una noticia que podría haber puesto en entredicho una de las columnas que sustentan el pensamiento políticamente correcto.
Ese pensamiento es la base doctrinal que se trata de imponer a toda la sociedad, si es que no lo han conseguido ya.
Ante la posibilidad de que se pudiese ver dañado alguno de los pilares de esa base doctrinal, los medios del pesebre, que dependen económicamente de las subvenciones  y de la publicidad institucional, han optado por plegarse  a la voluntad del Sistema a costa de perder la libertad informativa y de esconder la realidad.

La noticia omitida por los grandes y vendidos  medios de comunicación hace referencia a un aspecto más del genocidio antiblanco que se viene desarrollando en África desde  hace más  de una década.
En esta ocasión se trata de unas declaraciones del presidente de Zimbabue Robert Mugabe. El cual, tras poner en marcha una nueva fase del programa de tierras A1, que “devuelve” las tierras propiedad de granjeros blancos a la población negra, conmina a que los blancos entregar sus tierras y a que se marchen del país.
 Durante una visita que Mugabe realizó a la provincia de Mashonalandia Oeste el miércoles de la semana pasada dijo a sus compatriotas que no fueran “demasiado amables con los agricultores blancos” y que “la tierra es vuestra, no suya”, añadiendo: “Decimos no a que los blancos posean nuestras tierras y deberían irse”.

                                                           


Hay que significar que según el programa de tierras los blancos deberán ser despojados de sus tierras aunque estas hayan sido legalmente adquiridas incluso después de la independencia del país en 1980.
Según informó el líder del Sindicato Comercial de Agricultores, Hendrickis Olivier, a la BBC tan solo quedan en el país  entre 100 y 150 agricultores blancos. Señalando que la mayoría de los trabajadores de la tierra blancos fueron obligados a abandonar sus cultivos hace unos quince años, cuando el Gobierno puso en marcha un proceso similar al actual.

                                                          





Ya se han producido en este país numerosos heridos y algunos muertos  entre los granjeros blancos  mientras que negros asaltaban y ocupaban las tierras propiedad de blancos.
De todo esto tampoco se han hecho eco los “humanitarios y antirracistas”  medios occidetales.

Pero esas mismas televisiones, emisoras de radio y periódicos que de forma machacona repitieron  las imágenes y se refirieron a la paliza que tres policías norteamericanos dieron a un negro, o esas asociaciones “antirracistas” que claman una y otra vez contra la valla de Melilla y las famosas serpentinas han ocultado la violencia racista antiblanca y no han levantado la voz contra el genocidio antiblanco que desde el final de Apartheid se viene desarrollando en Sudáfrica. Todos ellos ignoran a  los más de 3000 blancos asesinados por el mero hecho de ser blancos y vivir en Sudáfrica.

                                                           




ANTIRRACISTA ES UNA PALABRA CLAVE PARA DECIR ANTIBLANCO.

                                                  



Si la población  tuviese conocimiento de todos estos acontecimientos, de estos genocidios y de este racismo antiblanco que se ha producido y continúa produciéndose  en África,  la política multicultural y multirracial que se sirve de la inmigración-invasión subsahariana correría serio peligro.
 Pero como está política que llevan adelante la ONU, la UE  y todos los gobiernos vendidos al sionismo internacional resulta fundamental para acabar con la unidad racial y cultural de la civilización occidental, y así lograr la implantación de un Nuevo Orden Mundial, la realidad del racismo antiblanco y las  injusticias, sufrimientos y asesinatos que este lleva aparejado  deben ser ocultados a la opinión pública. Para ello cuentan con la servil complicidad de los medios de comunicación en manos del Sistema.

                                                               


De que otra forma se puede entender que  todos los medios  elogiasen sin medida la figura de Mandela tras su muerte y no hiciesen referencia alguna al genocidio sudafricano  o que, excepción hecha  de algunos medios digitales no controlados por el sionismo globalizador, ningún medio señalase la gravedad de lo que ocurre en  Zimbabue y el genocidio blanco de Sudáfrica.

                                                         


                                                      

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