lunes, 15 de octubre de 2012

Juramentos y Honor.



                                                                           

¿Recuerdas?, era un día hermoso, lucías con orgullo el uniforme y las estrellas recién estrenadas mientras te acercabas marcando el paso a besar nuevamente la bandera.

                                            
Nunca olvidarás ese  “si, juramos” que gritaste al unísono junto al resto de tus compañeros en formación. Con emoción verdadera y de amor patrío henchido el corazón  habías jurado defender  la unidad nacional.


                                             
¡Que orgullo tan grande  cuando  desfilabas o cuando por primera vez  te tocó portar la enseña nacional!.
En la academia, mientras asistías a clase de historia, soñaste un millón de veces con luchar con heroísmos  por España.

Luego llegaron las medallas, los cursos de  estado mayor y los fajines, pero todo ello ahora tu actitud lo está convirtiendo en puro teatro.
La unidad de España corre serio peligro, Cataluña está cada vez más cerca de la secesión, y esa sangre que juraste verter hasta la última gota  parece haberse transformado en horchata.

La obediencia y el pensar que ahora estamos en otros tiempos te están sirviendo de excusa  para silenciar los gritos que tu conciencia y honor levantan en tu interior exigiéndote cumplir tu juramento y dar un sentido verdadero a una vida de   desfiles, juramentos y maniobras.

Más adelante cualquier recluta podrá con razón gritarte a la cara que mientras España se rompía tú te escondiste tras la obediencia  para disimular cobardía, y tú habrás de bajar humillado la cabeza. No sólo tu espada continuó  envainada, sino que  de tu boca, tan dada a realizar juramentos, no salió  palabra alguna para intentar frenar la 
ruptura de España.

                                           

No olvides nunca que por encima de la obediencia está el honor y por encima de este está España.


                                                 
España no puede convertirse en una mera palabra hueca, útil para  llenar himnos  a los que acompasar el paso o para realizar juramentos que se incumplirán finalmente  con tal de someterse al arbitrio de lo que cualquier autoridad civil, por muy corrupta y traidora que esta sea, ordene. 

Tus estrellas  no son un privilegio sino algo que a cada instante te ha de recordar que por encima de sacrificios, sinsabores, peligros o  cualquier obediencia malentendida  has de colocar siempre el servir a España y defender su Unidad.

1 comentario:

  1. Si le vas a dar a me gusta, léelo antes, analiza lo que esta escrito y si crees en ello, felicita a los de las 4 puntas protegidos con sables y bastones, que recuerden el día que juraron. Que no hacen falta ni golpes de estado ni derramar sangre alguna para hacer cumplir la constitución.

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