viernes, 24 de febrero de 2017

Lo que esconden las sentencias.


                                                                              


No es preciso ser un lince para darse cuenta de que se han hecho coincidir en el mismo día la publicación de las sentencias referentes a los implicados en el caso de las denominadas tarjetas black y la del caso Urdangarín.

                                                           


Esta coincidencia se ha buscado con la clara finalidad de que la segunda sentencia, la que afecta a la hermana y al cuñado del actual rey, tenga un relieve entre los medios de comunicación mucho menor, puesto que al tener que dividirse la atención mediática entre ambos, el referido a la infanta no tiene tanta contestación ni produce igual revuelo popular que si la sentencia sobre ella y Urdangarín   hubiese sido la única a la que hacer referencia.

 Pero al haber sido el fallo del tribunal tan sumamente escandaloso e injusto, no hay que olvidar que la justicia es dar a cada cual lo que se merece, no han sido pocas las voces que se han levantado para criticar la absolución de la infanta y la baja condena recibida por Iñaki Urdanganín y para más inri nos encontramos con que el “cuñadísimo” no pisará la cárcel ni se le retirará el pasaporte, y además se le permite seguir residiendo en Suiza.



Pese a la gravedad de todo lo hasta ahora señalado, a mi entender tras todo esto se esconde mucho más, nos encontramos ante un capítulo más de la paulatina “desactivación” del material con el que Jorge Pujol ha amenazado al Estado caso de que fuesen juzgados él o alguno de sus familiares o y que podría ser utilizado por los secesionistas para chantajear al gobierno de España en su camino hacia la ruptura de la Unidad de España.



Ya hemos asistido a varios actos de la citada desactivación:  primero vimos cómo se hicieron públicas con pelos y señales las andanzas adúlteras del rey emérito Juan Carlos I con la actriz y vedette Bárbara Rey, tratadas de manera especial por la prensa “rosa” trivializando el tema. En segundo lugar la aparición en la prensa de una información según la cual el anterior monarca habría tenido dinero en una cuenta soleada de la Gürtel, pero esa información tan solo apareció en un par de periódicos y no fue tratada de modo generalizado en los medios ni se le dio la importancia que tenía. A mi modo de entender en este último caso se trató de ver hasta qué punto importantes temas referidos a cuestiones monetaria podían darse a conocer frenando la extensión y el juicio público, desde luego fue un éxito puesto que los medios del pesebre sirvieron para evitar que la información llegase al pueblo y le diese valor.

                                                    




Ahora han dado un tercer paso, buscando que la población considerase que los monarcas y su familia están sometidos al imperio de la ley, de modo que cuando se conociese la información que utiliza Pujol para chantajear al Estado pudiese ser por vista como algo que puede ser juzgado puesto que ese es el camino, pero que  gracias a la trivialización del asunto y a la ocultación por parte de los grandes medios dejaría de ser el grave objeto de chantaje que ahora es.



Mi opinión es que aún falta un paso más para poder hacer frente al gravísimo tema del petróleo, todos sabemos a lo que me refiero. Es por ello que estamos a punto de asistir a una nueva campaña poniendo de    relieve la necesidad que España tenía del Rey para conseguir ciertos contratos o adquirir ciertos productos a un precio mucho menor. Se buscaría convencer a la población de que ciertos pagos o beneficios ilegales, o alegales, estaban absolutamente justificados.

                                                  






Pero con esto estarían consiguiendo dos cosas: por un lado desactivarían el chantaje  y por otro tratarían de esconder la podredumbre  de ciertas acciones regias.

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