jueves, 8 de noviembre de 2018

Infiltración sionista.


                                                                                 


Cada día que pasa, debido a las informaciones que voy conociendo y analizando, estoy más convencido de que una gran parte de los partidos y movimientos de la denominada extrema derecha en los que muchos patriotas han depositado parte de sus esperanzas no pasan de ser meros títeres de Israel que, conscientemente o no, están sirviendo a los intereses globalistas del sionismo y del Estado judío.
Con esto no pretendo decir que todos estos movimientos que se presentan como patrióticos no crean poner los intereses e identidades nacionales por encima de los de Israel, tan solo quiero señalar que la realidad es que  con sus tomas de posición lo hacen y no toman en consideración que los objetivos sionistas  pasan por una globalización en la que los judíos dominen las sociedades a través de sus influencias políticas, corporaciones multinacionales y su poder financiero  basado en la usurocracia y en el dinero deuda.

Analizando con un mínimo de visión crítica los movimientos denominados patrióticos o identitarios que han venido surgiendo e incluso accediendo al poder en los últimos años son muy pocos los que se libran de ese servicio a Israel, y por tanto de estar sometidos al movimiento sionista que el apoyo a Israel lleva aparejado.
En España nos encontramos con que en el Partido Popular y en VOX sus dirigentes, por unas u otras razones o intereses, se posicionan abiertamente en favor del Estado judío. En el PP nos encontramos con que tanto su antiguo Secretario General José María Aznar como el actual forman parte, el primero como fundador y el segundo registrándolo, de un grupo proisraelí denominado “Friends of Israel Initiative”.

                                                             

 Si analizamos el partido VOX nos encontramos con un escenario peor si cabe, puesto que en los mismos documentos del partido hablan de que Israel tiene derecho a existir y a defenderse, pero además argumentan algo que a mi entender no pasa de ser una gran falacia, afirman que el Estado judío es la única democracia de Oriente Medio y que es el principal elemento defensivo frente a la amenaza islamista. Eso es una gran falacia debido a que ni es una democracia dado que considera legal y prácticamente a la población árabe, originaria del territorio, como de segunda clase, y dado que Israel es el más importante elemento desestabilizador de la zona, por la cuestión de la ocupación de Palestina así como por sus exigencias sobre los países musulmanes.
Pero no queda hay la cosa, el hecho es que los más importantes dirigentes del partido son abiertamente sionistas, empezando por su fundador Alejo Vidal Quadras que es miembro de la Asociación de amigos europeos de Israel, siguiendo por su Secretario General Santiago Abascal que es miembro del Friends of Israel Initiative, Rafael Bardají que es director ejecutivo de la misma y Rocío Monasterio que aparece en numerosas ocasiones con la bandera de Israel junto a la española.

                                                                 


Alejo Vidal Quadras.
Rocío Monasterio



Ahora me referiré a un caso que ha saltado a la actualidad tras su victoria en las elecciones brasileñas, por supuesto estoy refiriéndome a Jair Bolsonaro, el cual ha mostrado en sus mítines la bandera de Israel junto a la de su país, además de hacer declaraciones en pro del Estado sionista y de señalar que una de sus primeras medidas sería la de trasladar su embajada en Israel de Tel-Aviv a Jerusalén, asimismo encontramos que su política comercial y estratégica ha realizado un giro que lo aparta de los países iberoamericanos  para acercarse a los Estados Unidos e Israel, pareciendo olvidar que la problemática de la falta de estabilidad y endeudamiento  de las economías de toda Sudamérica se deben en especial a Estados Unidos y al su lobby sionista, así como a la política financiera que mueve Londres y Tel-Aviv.
Si nos referimos a Bolsonaro es preciso citar las escandalosas fotografías  de él y de sus hijos  con símbolos del Estado de Israel, de las Fuerzas de Defensa de Israel e incluso del Mossad.

                                                             
Jael Bolsonaro durante la campaña electoral.

Hijos de Bolsonaro con camisetas del Mossad y de las Fuerzas de Defensa de Israel.

Por desgracia sólo es necesario “rascar” un poco en los programas de los grupos nacionales o identitarios  y en las declaraciones de sus líderes para comprobar como este planteamiento sionista de apoyo a Israel se repite.

En Europa encontramos que tanto en Alemania con el partido Alternativa por Alemania, Austria con el Partido por la Libertad, Francia con el Frente Nacional de Marine Le Pen o el líder antimusulman de Holanda Geert Wilder se ha  generalizado en todos estos movimientos supuestamente nacionalistas e identitarios un discurso partidario del Estado de Israel.

                                                               
Wilders








A mi entender este camino erróneo se debe a la aplicación equivocada del principio que señala que los enemigos de mis enemigos son mis amigos, es decir: como Israel es enemigo de los musulmanes que nos invaden Israel es nuestro amigo, cosa absolutamente falsa dado que los intereses, la identidad y el futuro  de Israel son antitéticos a los de la verdadera Europa, no la de la masónica y sionista Unión Europea.
El ejemplo más claro de todos lo encontramos en Norteamérica y no es otro que Donald Trump, el cual mantiene una política simbólica, al haber cambiando la ubicación de su embajada de Tel-Aviv a Jerusalén, con esto está mostrando su acuerdo y aceptación de la ocupación ilegal de los territorios palestinos.
                                                                    

 Pero a todo esto habría que añadir la “venta-regalo” de numerosísimo material militar, su defensa activa del Estado sionista al bombardear Siria ante las falsas banderas de supuestos ataques químicos, apoyar y no combatir al ISIS así como las amenazas y las sanciones contra Irán, supuestamente por el desarrollo de material nuclear para uso militar, aunque la realidad es que ataca y bloquea a Irán por encontrar Israel en el Estado persa su mayor enemigo.

                                                                         

Lo cierto es que en Estados Unidos la sumisión a Israel afecta a todo el espectro político mayoritario, exceptuando grupos muy minoritarios de los denominados racistas o conspiranoicos, dado que el sionismo y sus lobby´s son los que determinan la política exterior, y en parte la interior de U.S.A.
A esta explicación habría que añadir la pujanza que tiene entre las iglesias protestantes una idea sionista del cristianismo, vendrían a defender la idea de que los judíos continuarían siendo el pueblo elegido y que por ello tienen derecho al territorio palestino en el que se ha creado el Estado de Israel que sería la tierra prometida.

Puede que muchos consideren que hacer tanto hincapié en criticar la defensa o no del Estado de Israel y con ello del sionismo es una exageración. A ello contestaria señalando que los judíos son 
talmúdicos, es decir cristófobos que se consideran dueños del mundo y ven en el resto de la humanidad meros seres no humanos que existen para servirles. Desde luego su visión es absolutamente opuesta a la identidad cristiana de Europa y de la de las distintas patrias que la conforman.

Y si no se quiere entrar en estas cuestiones añadiría que la justicia europea, basada en la moral cristiana, no puede aceptar sin enfrentarse a su identidad el robo de la tierra a los palestinos para levantar en él un Estado opresor como es Israel, por mucho que con ello algunos pretendan limpiar ese complejo de culpa que los sionistas han inoculado mediante el holocuento.
Para aquellos que continúen dudando tan solo tienen que plantearse quienes apoyan, dirigen y subvencionan la ola de inmigrantes subsaharianos y magrebíes que invade Europa, quienes desarrollaron el comunismo y llevaron a cabo la Revolución Rusa, quienes están detrás de la Escuela de Frankfurt, en que se basa la masonería y quién expande y apoya la mayor campaña destructiva de la sociedad humana que es la ideología de género y el movimiento LGTB.


                                                                   


                                                                         


Cada cual que se conteste y piense si todo esto es mínimamente compatible con la identidad europea .

Y para no presentar un panorama absolutamente yermo y  envenenado por el sionismo señalaré que hay grupos y partidos en España que se libran y abierta y explicitamente se  oponen a Israel y al sionismo, tales como Falange Española de las J.O.N.S., Democracia Nacional, Alternativa Española, las cuales se presentan en coalición a las europeas bajo el nombre de ADÑ  Identidad Española. 

                                                             



                                                                     



Por último, quisiera que en función de todo lo visto tuviésemos claro que si el islamismo es UN problema el sionismo es El problema.





2 comentarios:

  1. Creo que la clave está en que si esos partidos quieres recibir apoyo mediático necesitan apoyar a Israel, dado el dominio judío de todos los medios de comunicación.

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  2. Aunque los partidos y grupos políticos denominados patriotas necesiten del apoyo económico y/o mediático de poderes dirigidos por el sionismo y para lograrlo se deban someter a la ideología talmúdica el hacerlo no deja de ser una traición a la propia identidad que dicen defender. Lo que trato de señalar es que de esta manera se dejan manejar por esos mismos que dirigen los ataques contra la concepción cristiana occidental y verdaderamente europea. Creo que es preferible tener honra sin barcos que barcos sin honra, porque de otro modo estarán colaborando con el mal y promocionando entre sus bases una interpretación simplista de los problemas puesto que no sólo no van al fondo del asunto sino que apoyan el origen y la base de los males profundos de la sociedad moderna: el liberalismo, el comunismo y la ideología de género son creaciones del judaismo talmúdico representado en la actualidad por el Estado de Israel y negando esto se está colaborando con el mal.

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