viernes, 20 de noviembre de 2015

Daesh: el engaño yanki-sionista y la alianza anglo-saudí


                                             
Se desarrolla ante nosotros un acto más de esta tragicomedia de mentiras y engaños con que los gobernantes embaucan a las mentes de esponja de la opinión pública. El ataque aéreo  que el Presidente francés Hollande  ha  ordenado realizar contra la ciudad siria de Raqqa, supuesta capital del autoproclamado Estado Islámico, es otro capítulo de esta ópera bufa que desde hace años se viene desarrollando en Medio Oriente.
                                                            
Este capítulo nos recuerda mucho al que se desarrolló tras el cruel asesinato que llevó a cabo Daesh  el 3 de Febrero del 2015, entonces fue quemado vivo en una jaula el piloto jordano Maaz Kasasbeh. La respuesta a tan execrable crimen tampoco paso de ser una pantomima inútil, realizada a mayor gloria del rey jordano Abdalá II y para dar respuesta a semejante crimen.En aquel momento Abdalá II, como si de Luke Skywalker se tratara,  pilotó uno de los cazabombarderos que atacaron posiciones de Daesh, pero el ataque no  tuvo continuidad en el tiempo.
                                                           

Las consecuencias que un bombardeo aéreo tienen sobre Daesh son muy reducidas  y no tienen valor a la hora de causar un daño que afecte al grupo terrorista y lograr  acabar con su infraestructura.
Tras los terribles atentados de París acontecidos el 13 de Noviembre de este 2015, supuestamente cometidos por Daesh, el Presidente de la república francesa ordenó el bombardeo de Raqqa, ciudad con unos 300.000 habitantes civiles. Con esta actuación Hollande apacigua las más que justificadas ansias de justicia y venganza de la población francesa.
Pero este bombardeo, aunque se prolongue en el tiempo, tampoco pasará de ser un brindis al sol que en nada causará un daño fundamental a la estructura básica de la organización terrorista.
Dado que pese a que analistas, consejeros y autoridades son conscientes de ello y aun así se lleva a cabo la acción, hemos de pensar que las acciones se mueven condicionadas por intereses distintos a los que a primera vista pueden parecer.
Los acontecimientos se producen de esta manera pues el objetivo final de todas las acciones llevadas a cabo  por EEUU, la OTAN e Israel  no es otro que derrocar al presidente sirio Bashar al-Assad, para lo cual los servicios de inteligencia israelíes, británicos, saudíes y norteamericanos crearon el ISIS-Daesh, al igual que en 1978 la CIA creo y suministró armas a Al-Qaeda para derrotar a los soviéticos en Afganistán. En aquel momento la CIA consiguió su objetivo al lograr que los muyahidin derrotasen y expulsasen a los soviéticos. Pero en lo concerniente al régimen sirio, la creación del ISIS y la ayuda a grupos terroristas que los aliados denominan “moderados”, como el frente Al-Nusra, no ha logrado su objetivo.
El grupo terrorista ISIS, que como hemos señalado crearon los servicios de inteligencia de algunas potencias occidentales (CIA, MI6, Mossad y  GID)


, recibiendo además un muy generoso  apoyo económico por parte de Arabia Saudí, Qatar y otras monarquías del Golfo, a la vez que está siendo dotado de armamento, apoyo logístico y entrenamiento por parte de EEUU. Se ha terminado convirtiendo en un monstruo fuera de control que se ha vuelto contra sus propios creadores. Aun así Daesh continúa siendo una pieza fundamental  a la hora de derrocar al Presidente sirio, siendo por ello que  los EEUU y la OTAN no se han aplicado  a fondo en acabar con este grupo terrorista, si realmente se lo hubiesen propuesto no habrían durado ni un suspiro.
Las intervenciones aéreas de la coalición encabezada por EEUU, lejos de haber acabado con el grupo terrorista, han provocado que el autodenominado Estado islámico se haya extendido a un territorio aún mayor.
 En algunas de esas zonas conquistadas hay gran cantidad de pozos de petróleo que junto a las ayudas saudíes, al comercio de obras de arte y a los impuestos que cobra en las zonas ocupadas y a los rescates obtenidos de sus secuestros dotan a Daesh de una gran cantidad de dinero con el que mantienen sus tropas, logran un moderno armamento, sistemas de comunicaciones y contratan un número mercenarios cada vez mayor.
                                                      
Por todo ello afirmo que el ataque aéreo  del rey Abdalá y los bombardeos ordenados por el Presidente Hollande no pasan de ser meras reacciones cosméticas de cara a la galería, si realmente se quisiese acabar con Daesh se  tomarían unas medidas muy distintas a unos bombardeos que no se centran en elementos específicos y que golpean a la población civil, incluso infantil. Antes de poner en marcha cualquier acción ha de quedar muy claro cuál es el objetivo que se persigue, puesto que si continuamos poniendo en primer lugar derrocar a Bashar Al-Assad nos encontraremos con el problema de que los EEUU Y otras naciones de la OTAN continuarán proporcionando armamento “no letal”, a los grupos terroristas que consideran “rebeldes moderados” como el frente Al-Nusra, el Ejército Sirio de Liberación, aquello otros incluidos en el Consejo Militar Supremo del Ejército de Liberación, así como otros para terminar finalmente en manos de Daesh.
Una vez que se ha aclarado la cuestión y se ha establecido que el objetivo es acabar con Daesh ya se puede establecer la estrategia a seguir para alcanzar ese objetivo final y marcar las metas intermedias precisas para alcanzar ese fin.
El primer objetivo es  romper los canales que nutren económicamente a esta organización terrorista, puesto que si se consigue esto Daesh terminará disolviéndose ya que no podría regenerar su material militar, pagar a los mercenarios contratados, ni podría pagar los sueldos gracias a los que ha conseguido tantos combatientes.
 Al enfrentar el aspecto económico aparecen varios problemas, el primero de ellos es que difícilmente se pueden cortar las multimillonarias ayudas que les llegan de Arabia Saudí, dado que los EEUU e Israel mantienen con el reino wahabí una alianza en parte derivada de la dependencia económica, estratégica y energética. Una situación que se repite en la práctica totalidad de los países europeos. Un segundo problema lo encontramos al tratar de cortar la venta  de petróleo, dado que los compradores en su mayoría son países de la Unión Europea. En este caso sólo un bloqueo marítimo y terrestre junto a sanciones a quién comercie con ellos podría ser útil. Y es que la dependencia que las economías europeas tienen del petróleo hace que estos países acudan allí a donde se puedan hacer con petróleo a un precio menor, habría que incrementar el precio final de este petróleo por  medio de multas y de que los riesgos de un bloqueo moviese a que a los compradores no les resultase beneficiosa la compra a Daesh.
Otro tanto habría que hacer con respecto al ingreso que los terroristas obtienen con la venta de obras de arte procedente del saqueo de los tesoros arqueológicos de las zonas bajo su control. De nuevo bloqueo y sobre todo fuertes sanciones y multas contra los compradores e incluso contra las casa de subastas serían la solución.
                                                   
Ahora bien, por mucho que se  diga que se persigue a Daesh la experiencia nos coloca ante una realidad bien distinta, y es que la lucha contra este grupo terrorista sigue siendo la excusa para atacar Siria, desestabilizar el país y así derrocar a Bashar Al-Assad.
Los bombardeos franceses que se realizaron durante dos o tres semanas  tuvieron entre otros objetivos impedir el comercio que los terroristas de Daesh hacían con el petróleo. Ahora bien, los ataques de dirigieron única y exclusivamente contra los pozos petrolíferos y los gaseoductos, pero no atacaron los largos convoyes de camiones que trasladaban el petróleo ni a los barcos encargados de  cargarlo en los muelles.
El propósito era claramente acabar con la infraestructura del país para de este modo debilitar al gobierno sirio.
 De la misma manera, los ataques norteamericanos y de la OTAN no se dirigieron contra las posiciones del ISIS, me remito al hecho de que desde que comenzaron los bombardeos aéreos de la coalición, el territorio dominado por Daesh no ha hecho sino aumentar.  La coalición destruyó menos objetivos yihadistas en un año de ataques que la aviación rusa en menos de una semana.
 No es creíble que un ejército como el norteamericano, que  sirviéndose de satélites pueden leer  un libro que tengas abierto, no fuese capaz de descubrir, y después destruir las caravanas de centenares de Toyotas Hilux nuevos que en filas interminables recorren zonas desérticas camino de tomar nuevas poblaciones, esto no hace otra cosa que demostrar que su interés no es frenar ni acabar con Daesh.
                                                         
 En este sentido habría que incluir los tan generalizados “errores” que la coalición  ha cometido desde el inicio de su actividad en la zona del norte de Irak y del sur de Siria, “errores” numerosos y continuados en los que  armas y alimentos supuestamente dirigidas a las tropas del ejército iraquí caían por “error” en territorio controlado por Daesh, o “errores” que hacían que el fuego de la coalición  afectaran a las fuerzas del ejército irakí o  de alguna de las milicias que se enfrentan con Daesh, de modo que  los terroristas se  librarse de situaciones de peligro o recibiesen apoyo en sus avances y conquistas.
Esto pone de manifiesto que por mucho que se diga lo contrario, la verdad es que el derrocamiento de Bashar Al-Assad es la verdadera prioridad de la OTAN y de EEUU.
¿Pero a qué se debe esta obsesión por derrocar al líder sirio?
No debería ser así pues el  régimen sirio es el único régimen laico de toda la zona de Medio Oriente, curiosamente también lo eran los de Irak y Libia hasta que fueron derrocados por las fuerzas de EEUU y la OTAN.
Desde hace décadas el imperio británico trata de que en toda esta región los países no sean soberanos e independientes y que estén sometidos a su poder. Es así que busca  frenar cualquier atisbo de crecimiento económico y tecnológico que pudiera permitirles alcanzar verdadera soberanía. Para ello ha utilizado la estrategia de la desestabilización.
El ejemplo de país avanzado, laico y con una fortaleza económica que prometía una soberanía importante era Egipto, es así que los servicios de inteligencia británicos  en el exterior, MI6, favorecieron la creación del grupo salafista “Hermanos Musulmanes”, esto y la radicalización de un Islam hasta entonces moderado, sirvió para desestabilizar este prometedor Egipto.
                                                            

En Libia e Irak también se interrumpieron sus caminos no islamistas, aunque por medios distintos. Tanto Gadafi como Sadam Husseim 
                                                    


nacionalizaron la explotación de sus recursos petrolíferos pero sobre todo trataron de imponer una moneda alternativa al dólar y al euro en las relaciones económicas en el norte de África y en los países árabes., quisieron crear lo que denominaron el dinar de oro para sustituir el patrón dólar por el patrón oro, y bajo ningún concepto lo podía permitir el “imperio” de Wall Street y la City, inmediatamente fueron esos líderes derrocados y colocados en su lugar gobiernos títeres.

Vamos a referirnos ahora a los factores que sitúan a Bashar Al-Assad  en una situación tan peligrosa.
En primer lugar nos referiremos a la cuestión estratégica, en lo referente a este tema nos encontramos con que el territorio sirio es un obstáculo para USA y sus aliados ya que se interpone entre el Mediterráneo e Irák, con lo que EEUU no controlaría el oleoducto desde las zonas petrolíferas iraquíes al Mediterráneo  donde embarcar el crudo, después ocurre que al estar situado tras Irak, EEUU e Israel tendría el flanco de Irak  en manos de un aliado de Irán.
                                                             
El tema económico no es menor, en este tema son varios los factores influyentes:
-Uno es que en Siria no existe un Banco Central Rothschild.
-Otro que Siria no tiene deuda alguna con el Fondo Monetario Internacional  (F.M.I.), con el Banco Mundial (B.M.) ni con ninguna otra entidad internacional. Al no tener deuda con estas organizaciones internacionales, que están dominadas y sirven a la élite sionista mundial, tienen una soberanía y libertad que les hace “peligrosos”, curiosamente Irán también dispone de esta soberanía respecto a la élite sionista, es por ello que también  es perseguido.
                                                           
-Siria tiene  grandes reservas de petróleo, que están nacionalizadas al igual que la explotación de este. De nuevo nos encontramos con que esta nacionalización del petróleo le asegura una independencia respecto a las fluctuaciones que les pretendiesen imponer asociaciones como la O.P.E.P. o las grandes empresas multinacionales petroleras que controlan los gobiernos occidentales siervos del sionismo.
Con todo esto creo que queda suficientemente claro que los intereses que mueven a Occidente, y por ende al poder sionista que los controla, se centran en derrocar a Bashar Al-Assad  y no en acabar con  esa partida de salvajes terroristas que crearon. Daesn les continúa siendo de utilidad, y mientras que el primer objetivo no sea acabar con  esos takfiríes nada se podrá hacer.
Hemos de tener en cuenta que acabar con Daesh no se conseguirá recurriendo exclusivamente a ataques aéreos  o lanzando misiles desde naves de  superficie o desde submarinos, para lograr la victoria, quiérase o no, es absolutamente preciso el dominio del territorio por medio de la infantería.
Pero nos encontramos con otro serio problema, resulta que las autoridades europeas se mueven por la opinión pública a la hora de tomar decisiones puesto que esta marca los resultados electorales que son los que les mantendrán o no en el poder. Y dado que Europa está compuesta por unas sociedades que bajo ningún concepto aceptarán la imagen de sus soldados regresar  en ataúdes. Es así que Europa pondrá la vista en los EEUU con la esperanza de que sea el país norteamericano el que les “saque las castañas del fuego”.
Por su parte, la sociedad norteamericana comienza a estar cansada al sentirse utilizada por europeos e israelíes para llevar a cabo las guerras que ellos no quieren llevar a cabo  para evitar así verter su sangre. Los EEUU en la actualidad han perdido y continúan perdiendo muchos hombres en Oriente Medio, ya que son los únicos miembros de la OTAN que han desplegado sobre el terreno tropas en misiones de combate. Pues bien si las potencias quieren acabar con Daesh y  a la par no quieren poner sobre el terrenos tropas propias han de aplicar medidas alternativas al despliegue de sus tropas en el terreno.
¿Cuál puede ser la solución?, es muy sencilla, apoyar a las fuerzas y milicias que combaten contra ISIS sobre el terreno en sus países.  Tanto en las zonas ocupadas de Irak, especialmente en el Kurdistán irakí, en  toda la Siria  ocupada y/o amenazada y  en algunas zonas cercanas a la frontera iraní son varios los grupos que actualmente se luchan contra   Daesh haciéndole retroceder a la par  que recuperan importantes  ciudades.
 Los gobiernos occidentales, la OTAN, los EEUU y Rusia deben colaborar dotando a esas fuerzas de moderno armamento, dando cobertura aérea y naval a sus ofensivas y dotándoles también de información  aérea o satelital que le pueda ser de utilidad. Las fuerzas combatientes a las que habría que ayudar con ese apoyo armamentístico, de comunicaciones y de información son muchas, pues son numerosas las  que luchan sobre el terreno, algunas de ellas son las siguientes:
                                                        
-Resistencia Cristiana en Siria e Irak.
- Milicias Kurdas.
-Ejército Regular Sirio.
-Milicias Asirias.
-Unidades de Defensa del Pueblo.
-Milicia Chií irakí.
-Hezbollá.
-Futuro mártir. (milicia cristiana).
-Ejecito regular irakí.
-Milicias iraníes.
-Ejército regular sirio.
En este punto de ayudar militarmente y con información a los grupos que luchan contra ISIS sobre el terreno nos encontramos con un problema.
Señalaremos algunas de las objeciones que ciertas naciones pondrían a facilitar esta ayudas a según qué grupos.
Por ejemplo,  Estados Unidos e Israel se negarían a cualquier colaboración con el grupo chiíta libanes Hezbollá, dado que Hezbollá se opone abiertamente al Estado terrorista de Israel pués en varias ocasione invadió Siria.
En segundo lugar ningún país de la OTAN apoyaría a las milicias chiitas iraníes por considerarlas potenciales enemigas de Israel, por la misma razón el ejército regular iraní tampoco recibiría ayuda alguna.Todos los miembros de la OTAN, encabezados por los EEUU se negarían a dar apoyo a las fuerzas gubernamentales sirias puesto que en el fondo toda esta situación tiene su origen en tratar de derrocar a Bashar Al-Assad.
En tercer lugar la Alianza Atlántica presionada por Turquía se negaría a cualquier tipo de apoyo a las fuerzas kurdas, tanto  de Irak como de Siria. En este caso Turquía está frontalmente enfrentada a tropas  que son la punta de lanza de aquellos que tratan de crear un Estado Kurdo independiente en el sur deTurquía y en el norte de Irak.  Otro punto fundamental en este momento es frenar la mayor entrada de dinero que contribuye a llenar sus arcas de ISIS, arcas que según la inteligencia norteamericana están constituida por unos 6.000 millones de dólares. Me refiero por supuesto a las donaciones y contribuciones que hacen las monarquías árabes, en especial Arabia Saudí y Qatar, a los terroristas de Daesh.
                                                             
-Lo primero y fundamental es que ningún país europeo venda armamento de ningún tipo a las monarquías árabes y a las de Arabia Saudí  y Qatar en especial. No puede permitirse que armas fabricadas por países europeos sean las mismas que sirvan para acabar con la vida de sus ciudadanos. En paralelo con esa medida se podría presionar a las monarquías árabes para que dejasen de apoyar al terrorismo yihadista, amenazándoles con que no se les compraría más petróleo, su única fuente de ingresos, y en su lugar se adquirirían al resto de países de la zona, fundamentalmente a Irán y Siria y se recurriría también al petróleo ruso. Aquí nuevamente nos encontraremos con problemas, puesto que países supuestos aliados y amigos a  buen seguro se negarán en redondo a llevar a cabo estas medidas que servirían para cortar gran parte de los ingresos de Daesh. Unos se negarán argumentando que no se puede colaborar con Irán puesto que se trata de un Estado que pone en peligro  a Israel, otros que no se puede comprar petróleo a Rusia dado que no es fiable dada sus “intervenciones” en Ucrania y Croacia, y por supuesto que no se puede comprar a Siria mientras siga en el gobierno Bashar Al-Assad ya que de esa forma le estaríamos dando poder para que continuase reprimiendo (¿?) al pueblo sirio.

Vamos, que por lo que se puede ver, lo fundamental en todo es no es combatir a Daesh sino  defender los intereses sionistas- yanquis y el poder imperial del eje anglo-saudí.
                                                           
     

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