domingo, 8 de enero de 2012

El nuevo gobierno

Algunos pensaban que con su voto y con el resultado electoral que derivaría de este y de los votos de varios millones  como el suyo la cuestión, y no me refiero ni  exclusiva ni fundamentalmente a la situación económica,  variaría de modo sustancial. Pero no ha sido así.

Los nuevos gobernantes  llevan en el poder  más de dos semanas, Mariano Rajoy  juró su cargo de Presidente del Gobierno el 21 de Diciembre del pasado año y sus ministros lo hicieron al día siguiente.

                                                           
Ciertamente no han transcurrido esos cien días que se supone hay que dar para poder opinar respecto a su gestión, pero algunas cuestiones resultan tan sumamente indicativas y  clarificadoras que  hacen que tal periodo de tiempo resulte  absolutamente innecesario.

Y resulta tan innecesario  dado que algunas de las decisiones tomadas en este corto periodo de tiempo resultan abiertamente contradictorias con los planeamientos que durante  mucho tiempo los populares mantuvieron. Del mismo modo  que las decisiones  que han tomado resultan  reseñables también lo es su falta de actuación  respecto a temas que revisten una gran gravedad. Han sido tan rápidos para  incumplir  lo dicho como lentos son para cumplir  con cuestiones  fundamentales que también  señalaron a lo largo del nefasto gobierno socialista y  mientras duró la campaña electoral previa a las elecciones del 20N.

Comenzaremos señalando que  el Partido Popular  tiene una amplia mayoría absoluta que le permitiría   poner fin a leyes que  el gobierno de Zapatero aprobó y puso en funcionamiento. Me estoy refiriendo en este caso a leyes tan atacadas, y con razón por supuesto, por el Partido Popular como la ley del aborto,  que  recoge el asesinato  del no nacido como un derecho, una ley que permite que niñas de  16 años puedan abortar sin consentimiento paterno.
En el año 2010, sin contar  las muertes causadas por la toma de la “píldora del día después”, que es un método microabortivo,  fueron asesinados en el vientre materno 113031 niños, es decir que a la sombra de esta legislación 309,7 vidas aún no nacidas  acaban de modo criminal.
Pues bien, aunque en su momento  el PP recurriese la ley ante en Tribunal Constitucional  e hiciese de  la derogación de la ley socialista uno de los ejes de su campaña electoral, al día de hoy,  17 días después de haber sido nombrado el nuevo gobierno, la criminal ley sigue en vigor y no se ha tomado medida  legal alguna para  derogarla.
En otras palabras  5574.6 niños han sido asesinados como consecuencia de  la inacción de aquellos que aseguraban que pondrían fin a tal matanza. Una responsabilidad directa puesto que  al estar en el gobierno y al contar con una muy amplia mayoría absoluta podrían haberla derogado, pero por lo que se ve este asunto no estaba  entre sus prioridades.

                                                              

Sin embargo la premura que les ha faltado para salvar vidas inocentes les ha sobrado para incumplir otra de sus  cantinelas recitadas durante el gobierno zapateril  y convertida en promesa durante la campaña electoral, me refiero por supuesto a la cuestión fiscal. A los conservadores se les llenó la boca  con la afirmación de que  para  que la crisis pudiese  ser superada y para que la economía funcionase  los impuestos no habrían de aumentarse, dijeron que ellos en caso de gobernar no lo harían. Pero llegado el momento de hacerlo donde dije digo digo diego.
El Viernes 30 de Enero el gobierno presidido  por Rajoy subió los impuestos,el IRPF en todos sus tramos y el IBI  ,habiendo  declarado ante el Congreso de los Diputados  el 10 de Diciembre del 2011:”mi intención es no subir los impuestos”.

                                                              
Y para nada sirve de escusa  decir que no conocían la verdadera situación de las arcas públicas cuando de sobra lo conocían puesto que eran informados por funcionarios  adeptos, recurrir a que lo hacen por las presiones de Europa no pasa de ser una burda patraña ya que las exigencias de la UE y del BCE eran conocidas con bastante antelación.

Y por último nos referiremos al  nombramiento que Rajoy hace  a petición del ministro de Economía y Competividad Sr. D. Luis de Guindos de  Doña Carmen Vela como Secretaria de Estado de investigación, desarrollo e innovación.
La flamante  Secretaria de Estado es una relevante socialista que en el 2008 fue la encargada de dar lectura al manifiesto de la ceja en apoyo a Zapatero, y hace tan solo dos meses apoyaba de modo público la candidatura socialista de Rubalcaba a la Presidencia del Gobierno.
Y hay otra cuestión, a mi parecer mucho más importante, firmó  un documento  apoyando la actual ley del aborto.

                                                             
Se nos dice que es una persona preparada y muy válida, cosa esta que no pone nadie en duda, lo único que ocurre es que  nadie duda tampoco que hay muchas personas en el  Partido Popular o su entorno igual o más preparadas, aunque eso si  no son amigas íntimas del ministro.
Pero que nadie  vierta toda la culpa sobre el ministro, este propuso su nombramiento, pero quién  la nombró fue el actual Presidente del Gobierno  Sr. Rajoy.

Y por supuesto no se ha obligado a  cumplir la ley de banderas donde  esta es violada, no se ha denunciado ante el Tribunal internacional de Justicia la ocupación del Peñón de Gibraltar, etc., etc.

La única conclusión que se deriva de todo lo que se ha señalado es una: la opción del PP no es tal puesto que  se mueve por aspectos economicistas por encima de otros de tipo moral, por la consecución de votos aunque luego se desdiga de las promesas  realizadas.
Y aún no hemos asistido al desarrollo de la política del  nuevo gobierno respecto a temas como la ley socialista de los “matrimonios ”homosexuales o a las "inyecciones" que los bancos van a recibir como ayudas del Estado (para que luego esas grandes sumas de dinero no redunden en el pequeño empresario o en las familias).

miércoles, 4 de enero de 2012

Superstición posmoderna

         Cuando el ser humano quiere realizar una medida o emitir un juicio, ha de hacerlo siempre partiendo de la comparación con cualquier otro aspecto de esa misma realidad que desea cuantificar; siendo en lo físico, el centímetro, el codo, o el tamaño del edificio que está junto al nuestro.
En el campo de las ideas,  aunque los puntos de comparación no resulten tan obvios como en lo físico, la comparación resulta también del todo necesaria.

Pero aunque la mentalidad moderna, desde su egocentrismo, no considere necesario confrontar su valía, el hecho es que la realidad de las cosas se impone al voluntarismo ideológico, la comparación resulta necesaria si lo que se quiere es emitir un juicio en torno a la realidad propia.
 Para poder defender las cualidades del actual sistema de valores, fruto de la razón “libre de toda atadura”, esta época se ha visto obligada a presentar un elemento a través del cual la comparación le coloque en muy buena posición y le sirva para presentarse como superior. Para ello ha buscado una época histórica y unas realidades sociales ante las cuales la sociedad actual brille y resplandezca como si fuese el sumum de la historia humana.

La época histórica elegida como punto de comparación no ha sido otra que la Edad Media. Esta época, de una manera maniquea ha sido presentada poniendo de manifiesto  sólo lo negativo y ocultando todo cuanto de positivo pudiera tener.
 Uno de los elementos que más han servido para atacar el pensamiento medieval ha sido el aspecto supersticioso  y el pensamiento mágico que durante siglos invadió la sociedad y sumió las mentes en una suerte oscurantismo, cuestión esta que habría  que poner  en su verdadero  punto puesto que nuestra época es   supersticiosa para otros temas.
Frente a esta realidad histórica, la civilización postmoderna se presenta como la que ha conseguido terminar con ese pensamiento supersticioso e irracional gracias a su soporte ideológico relativista, al racionalismo y a la negación de todo lo que trascienda al hombre.

         Pero no hay que perder de vista que ese pensamiento supersticioso y mágico que invadió de terror la mentalidad humana no era sino reminiscencia de épocas precristianas, épocas en las cuales los hombres se veían como  meras marionetas sujetas al capricho de una realidad que ni comprendían ni podían controlar.

Esta situación aterradora a la par que insegura, hizo que  la humanidad buscase algo a lo que aferrarse y en lo que encontrar la seguridad que no encontraban en ese destino ciego en el que se creían sumidos.
Aspectos como la enfermedad, el dolor o la muerte se habían convertido en cuestiones que precisaban de algún tipo de dominio, o al menos idea de control por parte del ser humano.
El pensamiento mágico y el recurso a la superstición  adjudicando capacidades y potencias a cuestiones meramente casuales, así como recurriendo a poderes adivinatorios o curativos  por medio de  rituales, servía para sentir un control sobre sus vidas y afrontarlas, aunque fuese al precio de caer en la esclavitud de la mentira  y en sometimiento a ritos y costumbres mágicas.

                                                                  

El recurso a lo mágico y a la consiguiente visión supersticiosa continuó siendo un medio para la humanidad hasta que el cristianismo, mediante la acción liberadora de la Iglesia, consiguió tras un esfuerzo que duró siglos, acabar con la esclavitud espiritual, consiguiendo así liberar  las mentes supersticiosas y acabar con las deidades naturalistas.
Fue el conocimiento de un Dios providente y paternal el que permitió al hombre salir del pozo oscuro  en que se encontraba, para una vez reconocida su dignidad y superada esa visión  de sufrir un destino opresivo, reconocer su libertad a la par que la responsabilidad que esta lleva aparejada.


                                                                 

                                                                          

Regresando nuevamente al principio de nuestra argumentación y a la situación de la sociedad postmoderna, vemos como esta nos quiere vender que la superación del pensamiento mágico y sumergido en la superstición lo han logrado extirpar el pensamiento racionalista, la Ilustración, el progreso científico y el modernismo.
 Pero la realidad es otra muy distinta, ocurre que tres siglos de educación en estos planteamientos relativistas en lo moral, racionalistas en lo intelectual y basados en un  endiosamiento del progreso no han llevado a la extirpación de los planteamientos mágicos y recursos supersticiosos, mas bien todo lo contrario.
En pleno siglo XXI, ahora en que la sociedad postmoderna puede afirmar que el racionalismo ha triunfado, el relativismo lo inunda  todo, que lo trascendente ha pasado a la trastienda y cuando los avances científicos son la confianza de la humanidad; es precisamente cuando de nuevo aparecen síntomas de un resurgimiento de lo mágico y supersticioso en esta sociedad “culta, libre y progresista”·.

                                                                     

No hace falta ser un lince para ver como los periódicos  y revistas cuentan indefectiblemente con su sección  dedicada al horóscopo, como en las radios y televisiones proliferan los videntes, echadores de cartas y demás charlatanes que juegan con la necesidad  que tiene la gente de algo que trascienda la realidad material.
Curiosamente, medio en broma medio en serio, se comienzan a tener en cuenta a los gafes, los males de ojo y un largo etcétera. Sin olvidar el terrible éxito de captación que están teniendo sectas de todo tipo, que recurren a profecías apocalípticas, santones y supuestas soluciones milagrosas.


                                                              

         Estos hechos son el resultado de haber regresado a las mismas circunstancias que hicieron  a los seres humanos abrazar lo mágico. Paradójicamente  ha sido la razón  elevada a nivel absoluto la que ha empujado a la humanidad en brazos de la superstición.
De igual modo que cuando el hombre se encontraba frente a una realidad  que lo único que le producía era interrogantes y temores, ahora el ser humano moderno  se encuentra vacío en lo espiritual y aterrado frente a realidades como el futuro, el dolor y la muerte. Al igual que  la humanidad precristiana hubo de atarse a lo mágico, ahora también se ve empujado a creer en aquello que encuentra en los parlanchines pues le han quitado la esperanza en Dios.

La modernidad ha puesto al ser humano en una situación sin salida: por un lado, en nombre de una mal entendida libertad humana niega todo lo que no sea la voluntad del hombre, empujando a la humanidad al descreimiento y al ateísmo, con lo que desde una razón endiosada esa humanidad es impelida hacia la puerta falsa del recurso a lo mágico.
Ha colocado al hombre frente a la desesperación.


                                                                   

lunes, 2 de enero de 2012

la subvención-compra sindical.

Un día de la pasada semana, al acudir a mi puesto de trabajo  me encuentro  con que e unos compañeros repartían entre  otros, que no entre todos, un obsequio consistente en una pequeña botella.
Me intereso por ello  y me entero de que se trata de un “detalle navideño” que tiene la Unión General de Trabajadores (UGT) para con sus asociados.

Lo arriba señalado no dejaría de ser un suceso anecdótico sin mayor importancia  si nos quedásemos en la superficie. Lo fundamental  aparece si nos paramos a reflexionar y pensamos que los sindicatos, al igual que ocurre con los partidos políticos,  se financian a través de los presupuestos generales del Estado y no mediante  la cuotas de sus militantes como en justicia habría de ser. Es decir me encuentro con que son precisamente mis impuestos los que están pagando esos  regalos de los que  además se me excluye  por no formar parte de ese sindicato al que  de modo obligatorio estoy colaborando a financiar.
Ahora voy a dar algunos datos que dan la verdadera magnitud que alcanza  esta financiación:

En el año 2009 los sindicatos mayoritarios  (UGT y CCOO) recibieron 193 millones de euros ( UGT  96117904.59 y CCOO 96183980.70)

En el año 2010 la partida de los presupuestos generales del Estado dedicados a esta cuestión alcanzó los15798500 euros.

Tanto en el 2009 como en el 2010  el ministerio de Trabajo dedicó una partida adicional a los sindicatos de 4800790 euros.

                                                                    

El verdadero papel que los sindicatos  han de desarrollar, que es  proteger las condiciones laborales de los trabajadores, resulta  una ficción si para desplegar su actividad dependen del Estado, del gobierno de turno, que es uno de los  elementos que mayores problemas pueden causar en la cuestión laboral (salarios, horarios de trabajo, desempleo, jubilaciones, protección a desempleados, etc.). 
Los sindicatos con esta forma de financiación carecen de cualquier  independencia para enfrentar cuestiones que deberían afrontar. Y  si no véase la “paz social”, eufemismo que esconde la dejación de funciones reivindicativas  ante problemáticas laborales .  En una España invadida por el desempleo y en la que los  trabajadores han visto mermada su capacidad adquisitiva y derechos laborales, los sindicatos de clase, los mayoritarios han brillado por su ausencia.
Ya se sabe que “no se muerde la mano que te da de comer”, pues eso ocurre.

El papel de los sindicatos resulta tan fundamental que debe ser protegido a toda costa,¿ y qué mejor forma que integrar este papel  sindical en la misma estructura del Estado, del mismo modo que el Ministerio de Justicia vela y dirige  el funcionamiento independiente de  los juzgados que protegen  los derechos  que la ley  reconoce a los ciudadanos?.
Y desde luego  la financiación más que favorecer la independencia no hace si no impedirla.
Con los partidos políticos ocurre un tanto de lo mismo.

Y lo que es fundamental, la realidad laboral debería constituir  un cauce  e representación puesto que la realidad laboral incluye a todos los ciudadanos y además los une en la colaboración  con la economía nacional.