lunes, 13 de junio de 2022

GAS ARGELINO, SAHARA, MARRUECOS Y LA TRAICIÓN DE SÁNCHEZ.

 


                                                                                  





Mientras la población española, aborregada y narcotizada, asiste en silencio, e incluso aplaude, lo que conduce al abismo a nuestra patria, cada día que pasa se da un paso más en dirección a ese pozo lleno de basura que amenaza a España y a los españoles.

Pero todo esto no es fruto de la mala suerte o de un fatum inevitable, esto acontece debido a la acción de una élite política y mediática que ha vendido la soberanía nacional a los intereses globalistas del internacionalismo sionista de la Secretaría de Estado de los Estados Unidos, al capitalismo anglosionista de la City londinense y a unas instituciones europeas y atlantistas que sirven a los intereses y obedecen las órdenes de las logias masónicas.

Una vez que los enemigos de España, a lo largo de décadas de acción política y mediática, han logrado extirpar de la población española todo vestigio   de sentimiento nacional, la acción en contra de España y sus intereses soberanos se ha convertido en algo extremadamente sencillo.

 Y es que la acción centrifuga y desintegradora del sistema autonómico del 78, la torpe obediencia ciega de unas fuerzas armadas, compuestas de funcionarios, a un gobierno vendido a los intereses globalistas de una O.T.A.N. anglosionista y a los de una a Unión Europea masónica a las órdenes de unos Estados Unidos dominados por los intereses de los de siempre, los innombrables, nos han llevado a la   desintegración como país y a la muerte de nuestra idiosincrasia y soberanía.

 

El supuesto servicio a España en las ya famosas “misiones de paz” en el extranjero ha convertido a las fuerzas armadas en una O.N.G. al servicio no tanto de los intereses nacionales cuanto a los de las naciones atlantistas, intereses que en la mayor parte de los casos no sólo no son los nuestros, sino que en no pocos casos entran en conflicto con ellos.

 

Toda esta introducción pretende servir de explicación, que no justificación, de las medidas y terribles consecuencias que derivan de las decisiones que se están tomando.

 Estas medidas y sus consecuencias son consecuencia de una serie de decisiones adoptadas por el inepto Pedro Sánchez y su no menos incompetente gabinete.

 

Ahora nos encontramos con un problema derivado de unas acciones llevadas a cabo con la finalidad única de congraciarse con los Estados Unidos, con la Unión Europea y con nuestro enemigo del sur, que no es otro que Marruecos. Como se podrá observar, los intereses de España no han contado para nada, sino que han sido sacrificados en aras de servir a los intereses globalistas y sionistas, que son los mismos.

 

Por supuesto estoy refiriéndome a la decisión tomada por Argelia, antigua potencia aliada de nuestra patria en el norte de África, de no exportar a nuestra nación el gas que recibíamos de aquel país magrebí a través de un gaseoducto que llegaba a España procedente de Argelia.

Esta decisión, que de una manera tan grave afectará a la economía nacional en general, debido al aumento del precio de toda la producción, de la energía, los alimentos, los productos más básicos y que de una manera dramática redundará en un empobrecimiento de las ya de por sí depauperadas clases media y baja, llevando a multitud de estas últimas familias a padecer un serio riesgo de exclusión social al no poder hacer frente al pago de la electricidad, de la comida o de la hipoteca.

Todo esto era una consecuencia lógica y perfectamente esperable de la decisión gubernamental española, personal del presidente Sánchez, de entregar la       soberanía del Sahara a Marruecos.

 . Argelia, única potencia aliada de España en la zona del norte de África, enemiga acérrima de Marruecos y posible apoyo ante un potencial ataque marroquí contra las ciudades de Ceuta y Melilla se ha visto afrentada con la decisión española que tanto fortalece territorialmente y en recursos al reino alauí.

 El gobierno español, saltándose la legalidad internacional, la política tradicional española respecto a lo que fue una provincia española hasta 1975 y abandonando al pueblo saharaui a los crueles caprichos de un régimen como el marroquí ha llevado a que Argelia suspenda las exportaciones de gas a España, un gas procedente de Argelia que alcanzaba cerca del 50 por ciento del gas que importaba nuestra nación y que le permitía  mantener, mal que  bien, una producción  absolutamente supeditada a una energía eléctrica dependiente del gas, una vez que se desmantelaron las centrales nucleares, se acabó con la producción procedente del carbón y bajó la producción eléctrica procedente de los embalses.

 Para colmo de males la otra nación de la que España podría importar gas para solventar el serio problema al que nos vemos abocados no es otro que la Federación rusa, pero la política española, servil y vendida a los intereses de la O.T.A.N.  la U.E. y sobre todo a los de E.E.U.U. lleva a que el gobierno ruso se oponga firmemente a esa exportación de gas a España, siendo esta postura lógica dado que el ejército español está desplegado a lo largo de la frontera rusa en Polonia, Lituania y en el mar Caspio, para colmo de males España está enviando a Ucrania toneladas de armas para combatir al ejército ruso. Y todo esto sin necesidad alguna puesto que no tenemos problemas ni intereses en juego en aquella zona.


                                                            


 

La pregunta surge automáticamente, ¿ cómo se puede explicar que las autoridades encargadas adopten semejantes medidas cuando sus perniciosas y graves consecuencias eran lógicas y saltaban a la vista.?

La contestación a esta cuestión hay que buscarla en los principios que determina la acción de los que toman esas decisiones y en el peso de las presiones que estos individuos reciben para tomarlas.

 

En el caso que nos ocupa habríamos de centrarnos muy especialmente en la persona del presidente del gobierno español D. Pedro Sánchez en tanto que la inmensa mayoría de las decisiones que adopta el gobierno no son fruto del consenso entre los distintos ministros que conforman el gabinete ni mucho menos deriva de un consenso o discusión previa en el parlamento.

Toda esta información respecto a la manera personalista de gobernar no es fruto de nuestra imaginación, sino que la ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones tanto el mismo Sánchez como alguno de sus ministros.

Nos encontramos por un lado con una persona dominada por un enorme egocentrismo y una soberbia que le lleva a desarrollar un interés desmedido por la permanencia en el poder a cualquier precio, como muy bien puso de manifiesto aliándose con terroristas, independentistas y antisistema, interés este que roza lo patológico.


                                                             


 

Todo esto unido a una carencia absoluta de todo freno ético, tal y como ha demostrado en muchas ocasiones y en especial cuando trató de manipular tras un biombo el resultado de la votación que sus compañeros socialistas realizaban para elegir al que habría de presidir el partido socialista.

 

Esta concepción megalomaníaca de que la realidad y los demás intereses, incluida la soberanía nacional de España y los del pueblo español, están sujetos a los suyos propios convierten la presencia de Pedro Sánchez en la presidencia del gobierno en un verdadero peligro para los intereses de España y de los españoles.

 

Desde luego este posicionamiento personalista, ególatra y egocéntrico del actual presidente del gobierno español no es para nada el necesario, más bien todo lo contrario, para hacer frente ala situación nacional e internacional y las muchas presiones de que nuestra nación es objeto por parte de enemigos como de supuestos aliados.

 

Hay dos tipos de presión, a cada cual más sibilina, que afectan a la nación y a las autoridades que la gobiernan. En el caso que nos ocupa estos últimos días nos encontramos con que tanto el chantaje somo el soborno se convierten en elementos perfectos para moldear las decisiones de la autoridad nacional española ignorando su soberanía e intereses de la población en pro de los intereses y soberanía de potencias extranjeras.

En el caso que nos ocupa, la egolatría y el ansia enfermiza por permanecer en el poder a cualquier precio convierte al actual presidente español en una perfecta víctima de ambas estrategias.

Por un lado nos encontramos con que nuestro aliado norteamericano, que de aliado no tiene más que el nombre como muy bien demostró en el episodio de la marcha verde y en el posicionamiento a favor de su aliado preferente marroquí oponiéndose a la aplicación de un referéndum de autodeterminación en el  Sahara y al dotar a nuestro enemigo del sur de un modernísimo armamento ofensivo que puede llegar a poner en serio peligro la continuidad de Ceuta y Melilla  como parte del territorio nacional español.


                                                           


La Secretaría de Estado norteamericana doraría la píldora a Sánchez prometiéndole un tratamiento internacional preponderante como estadista europeo, de la misma manera haría lo contrario, lo humillaría aún más si no se plegase absolutamente a las directrices que marcan los Estados Unidos y la O.T.A.N., que son lo mismo,      Es así que  nos encontraríamos con espectáculos tan vergonzosos y degradantes como el paseíllo  que realizó Sánchez tras  Biden  intentando  obtener una palabra  del presidente norteamericano o aquellos feos que recibió al no recibir saludo alguno de Trump y siendo relegado de los corrillos que tras la reunión de la O.C.D.E. y la O.T.A.N formaban los más importantes gobernantes  de la zona.


                                                            


Desgraciadamente unas pequeñas lisonjas y palmaditas en la espalda por parte del mandatario norteamericano o de alguna autoridad europea al gobernante socialista serían suficiente para lograr de su ego enfermizo la adopción de las medidas o decisiones que les fueran requeridas.

 

Pero por si el soborno no fuese efectivo en todos los casos, como cuando nos encontramos con temas o cuestiones tan delicados  que pueden dar lugar a cierta presión parlamentaria, económica o social entraría en juego la otra manera de presionar que es el chantaje, especialmente en este caso la amenaza de la presión migratoria propiciada y auspiciada por el reino de Marruecos y de las O.NG.s  globalistas, o lo   que es más grave y efectivo que es la amenaza de  hacer pública información sobre la participación  o connivencia de los gobiernos socialistas en sucesos tan gravísimos como fueron los atentados del 11 M.


                                                  


Resulta un peligro caer en la simplista y facilona explicación de hacer recaer todos los males referentes a la ausencia de soberanía nacional en el   tema del Sahara y la crisis del desabastecimiento del gas argelino, así como la subsiguiente crisis económica que a buen seguro de ello derivará, solamente en la persona del presidente del gobierno  
 Ciertamente el comportamiento, las cesiones y decisiones de este personaje resultan necesarias para entender y explicar todo ello, pero nos encontramos ante algo necesario, pero no son suficientes como para dar lugar a la problemática que enfrentamos. No resulta suficiente puesto que se hace necesaria la presencia de un sustrato de carencia de sentimiento nacional entre los españoles y de una ausencia popular de  defensa de la soberanía española, del mismo modo resulta precisa una opinión publicada que marque los puntos justificadores de la toma de medidas contrarias a nuestros intereses nacionales y que oculte a la población las  medidas y consecuencias de ellas.


miércoles, 25 de mayo de 2022

LA AGRESIÓN DIVERSITARIA.

 

                                                                                         


Occidente en general, pero especialmente Europa y Norteamérica, vive sometido a la tiranía de un régimen diversitario, término este que para la inmensa mayoría de la población tendría una connotación positiva en tanto que supuestamente favorecería la aceptación y tolerancia de las minorías y de todas las culturas.

Ahora bien, el régimen diversitario al que nos referimos y que nos sojuzga carece de cualquier consideración que pueda ser apreciada de manera positiva, y esto es así dado que lleva aparejada la imposición de la minoría siempre y cuando esta entre en colisión y se oponga a la moral, a la organización tradicional de la familia, de la sociedad o a la concepción religiosa en general, y católica de manera muy especial. Para lograrlo lo que se hace es victimizar a todos esos grupos minoritarios presentando a la sociedad occidental, blanca y cristiana como culpable, y por tanto responsable, de los problemas que esos grupos minoritarios supuestamente padecen. De esta manera la mayoría de los sujetos se ven moralmente impelidos a aceptar, desde ese complejo de culpa que se les ha imprimido, todo cambio derivado de la voluntad de esos grupos minoritarios.

La idea de diversidad como algo positivo y deseable, independiente de todo juicio moral, ético o de organización social resulta causa, así como derivación, de todo lo que hemos venido exponiendo.

La concepción de la diversidad como una realidad buena, necesaria y forzosamente positiva por si misma se puede asimilar a la actual consideración del progreso en tanto evolución social, como algo bueno por sí mismo independientemente de los rasgos éticos o morales que lo rodeen.

Todo esto no es para nada inocente o casual, pues forma parte de una estrategia para variar e invertir la organización tradicional que hasta hace poco más de tres siglos ha conformado ese occidente antes denominado Cristiandad y cuyos rescoldos han continuado vivos hasta hace medio siglo en algunos países como el nuestro.

El método más utilizado a la par que útil para imponer esa forma de diversidad es el de normalizar, a fuerza de presentar una y mil veces como normal y extendida, una realidad que no deja de ser un comportamiento minoritario respecto a la población general, así como discutible moral y socialmente.

 Lo arriba señalado puede pasar desapercibido para la práctica totalidad de la población a fuerza de mostrar y repetir por doquier lo irregular y no compartido por una mayoría social, esto daría lugar a la imposición de cuestiones bajo  la premisa inconsciente de que   si ocurre y se reproduce una y otra vez un comportamiento o actitud por todos los medios  sin reacción alguna por parte de la población ni las autoridades  ha de tener una base al menos aceptable, primero será tolerado y posteriormente defendido por esos mismos que en un primer momento veían mal el comportamiento y actitud en cuestión.

Esta es una forma más de presionar mediante la presentación machacona de realidades que no son tales en la población general  del país.

 

Todo esto unido a la presión de lo políticamente correcto y al de unos medios de “comunicación” y esparcimiento en su mayoría sometidos, dirigidos o comprados por esos poderes que tratan de servirse de la diversidad para atacar y acabar con la organización social y con la moral personal y social dan lugar a una “tormenta perfecta” que lleva a la población al abismo.

Otra característica que viene a definir esta posición diversitaria es el enfrentamiento de su concepción social e ideológica, inicialmente minoritaria, con la realidad presente en las sociedades en las que pretende establecerse y en las que quiere implantar una alternativa opuesta a la tradición. Esta desfiguración de la realidad en tanto que presenta comportamientos individuales y/o minoritarios como generales se sirve de cuestiones tan banales como pueden ser los anuncios de televisión de marcas reconocidas, series con un innegable atractivo cómico, series policiales, así como de películas que en principio pueden parecer inocuas y vacías de toda implicación ideológica.

Hago referencia a los anuncios televisivos como ejemplo de como desde hace un par de años nos encontramos con que en la práctica totalidad de los cortes publicitarios encontramos con que en una gran parte de ellos aparecen de modo indefectible modelos y actores de raza negra, así como mostrando situaciones lésbicas interraciales, todo ello manifestando una realidad inexistente en tanto que la proporción de modelos y actores de color, como se dice ahora para  evitar el termino negro, que aparecen es infinitamente mayor que la proporción de no blancos existente en la población nacional, esto va en detrimento de uno de los rasgos que dan forma a la identidad de las naciones europeas.

 Otro tanto ocurre cuando en series televisivas aparecen personajes, victimizados normalmente, que presentan conductas y opciones sexuales apartadas de la realidad mayoritaria, prácticamente total, de la población.

Por desgracia en lo que hace a lo más arriba reseñado la realidad en la que estamos sumergidos es mucho más compleja y está diseñada para variar nuestros pensamientos y acciones.

 

Ahora bien, por muy insidiosa que pueda resultar esta ofensiva diversitaria   no podemos caer en un fatalismo paralizante que derive en una capitulación ante los sinuosos movimientos de aquellos que pretenden cambiar nuestra cosmovisión social, variar nuestras conductas y renegar de nuestros planteamientos éticos y morales.

Pero ocurre que todas las fuerzas y hábiles estratagemas de que se sirve la élite globalista no sirven de nada ante un individuo despierto e informado de la realidad a la que se enfrenta y mucho menos si está dispuesto a no transigir con lo políticamente correcto ni ceder ante la presión social y mediática. Nada pueden hacer las mentiras que hábilmente presentan los medios, lo insustancial pero peligroso de la publicidad ni la deformación interesada de la realidad que presentan los anuncios televisivos.

 

Por todo ello es importante tomar conciencia de la agresión de la que estamos siendo objeto para de esta manera estar alerta y no dejarnos vencer por toda esta sucesión machacona de mentiras vestidas de verdad que por regla general apelan a la victimización del diferente y a la   aceptación sin matices ni juicios morales que deriva del complejo de culpa maliciosamente instaurada entre la población occidental.


miércoles, 17 de noviembre de 2021

PATRIOTAS CONTRA GLOBALISTAS, NO A LA AGENDA 2030

 

                                                                                            




En estos momentos estamos atravesando el que sin lugar a duda es el mayor ataque que ha sufrido la civilización occidental y la especie humana en general.

 En esta crítica situación nuestra actitud no puede ser otra que la de llevar a cabo acciones en contra de esas intenciones, acciones que se han de  basar  en el conocimiento de lo que realmente ocurre, cualquier cosa distinta a ello no dejaría de ser una muestra de cobardía, ingenuidad y pasotismo.

Es cobardía cuando se cede ante la presión social, legal, laboral o ante lo políticamente correcto. El pasotismo no es sino una manera de esconder todo lo anterior bajo la excusa ridícula de no conocer lo que ocurre debido a que no le interesan las cuestiones sociales, políticas o simplemente humanas. Es decir, negarse a conocer las cosas que ocurren para de esa manera justificar la ausencia de reacción y su cobardía.

En el momento en que nos encontramos el enemigo no se manifiesta de manera clara como ha venido sucediendo a lo largo de la historia, no lo encontramos en un país que nos ataca o invade, en un grupo social que nos amenaza, o en regímenes totalitarios que tratan de imponer su cosmovisión ideológica por medio de la fuerza.

La situación actual es mucho más difícil de detectar e incluso de entender, la ofensiva a la que ahora nos enfrentamos es infinitamente más imprecisa en tanto que no presenta un frente claramente definido y porque además  el enemigo actual cuenta con  unos medios de comunicación omnipresentes y casi omnipotentes que  desdibujan la realidad de lo que acontece presentando una realidad falsa como verdadera a la par que ridiculiza y menosprecia a todo aquel que osa presentar la real amenaza que  las élites y sus esbirros  están llevando a cabo.

Como más arriba hemos apuntado, el primero y fundamental de los pasos que han de darse para hacer frente a la agresión de la que estamos siendo objeto es tener clara conciencia de cuál es la agresión que sufrimos, de donde procede y en que consiste. Sin conocer estos puntos podemos estar seguros de que errará cualquier acción que desarrollemos o que el no adoptar medidas por no considerar la situación lo suficientemente grave se convertirá en   una colaboración con los planes de aquellos que pretenden sojuzgarnos.

 

Es por ello que comenzaremos señalando el peligro fundamental al que estamos expuestos como especie, como sociedad y como individuos y los medios que los que tratan de someternos utilizan para lograrlo.

 

Hemos de tener diametralmente claro que lo que se da en la actualidad es una lucha a muerte entre globalistas y patriotas, entre quienes pretenden instaurar un nuevo orden en el que el individuo se vacíe de humanidad, un individuo sin espíritu sin relación con sus semejantes a través de las entidades naturales y sociales, un individuo carente de familia, de patria y de trascendencia hacia Dios. Los globalistas buscan acabar con la soberanía personal, nacional y económica para de esta manera esclavizar a la humanidad y ponerla toda en manos de una élite compuesta por los dueños de las grandes transnacionales industriales, financieras y energéticas, en manos de individuos que no se conforman con el dinero ni con el poder que de la deriva, sino que buscan imponer un dominio absoluto sobre la población humana mundial. Para ello no pueden aceptar el mero cambio estético y superficial, sino que buscan establecer un poder total y absoluto que ha de pasar obligatoriamente por l                                                                                     a implantación de ese Nuevo Orden Mundial que ha de crear una nueva religión única y mundial, una economía también de carácter global, una legislación que se imponga a todas las naciones e individuos y una organización monetaria y financiera común a todas ellas.

 

Pero existen algunos problemas, algunos de ellos muy serios, para que esas élites globalistas puedan conseguir implantar y mantener esa pesadilla homogeneizadora. Es por ello que desde la finalización de la Segunda Guerra Mundial, pero especialmente desde   la última década del siglo XX se han venido desarrollado una serie de operaciones de ingeniería social, tanto individual como internacional, que han venido a combatir esos problemas para implantar los planes globalistas.

El primero de ellos se inició al finalizar la Primera Guerra mundial con la creación de la denominada Sociedad de Naciones, la cual iniciaba la creación de un ente supranacional que iniciase el recorte de las soberanías nacionales, pero cuando se inició este proceso globalizador con éxito fue cuando se creó las O.N.U.  una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial, y no fue solamente la organización de las naciones unidas sino todas esas otras organizaciones dependientes de ella como la Organización Internacional del Trabajo (O.I.T.), El Fondo Monetario Internacional (F.M.I.), La Organización Mundial de la Salud (O.M.S.), U.N.I.C.E.F., etc., etc.

De la misma manera se han ido creando según las distintas zonas del planeta organizaciones supranacionales regionales que poco a poco han ido desposeyendo de soberanía a las distintas naciones, un claro ejemplo es la Unión Europea (U.E.), organización que ha asumido el verdadero gobierno de los países puesto que sus normas son de obligado cumplimiento.

 

Un problema fundamental para los globalistas no sólo es llevar a cabo este adueñarse de las soberanías nacionales y con ello de las individuales sino   conseguir que esa situación de control se mantenga en el tiempo y la población mundial se someta a los dictados de una élite globalista que podría  ser superada por una población tan numerosa y que podría volverse en su contra y de ese modo acabar con sus planes.

De ahí viene esa verdadera obsesión maltusiana de reducir la población mundial de manera drástica, llegando a señalar los máximos exponentes globalistas y las instituciones a su servicio que la población humana sobre la tierra no debería pasar de los quinientos millones, en la actualidad somos poco más de siete mil millones.

Por supuesto siempre a nivel público manifiestan una serie de razones que son aceptables por todos, razones como   reducir la pobreza  dado que con la actual población los alimentos y riquezas no son suficientes para todos, combatir la contaminación, proteger el medio ambiente  de una explotación fuera de control y combatir el cambio climático que  los gases de las industrias y automóviles de tal cantidad de población provoca.

 

Para lograr esa drástica reducción de la población humana esas élites se han servido de todo tipo de métodos, desde la generalización de la legalización del aborto hasta la generalización de la homosexualidad a través de la promoción e imposición del movimiento L.G.T.B.I. y la  legalización de los “matrimonios” del mismo sexo pasando por la puesta en marcha de la criminal campaña de vacunación mundial contra el denominado covid- 19, cuestión claramente demostrada por  los análisis científicos realizados por el doctor D. Pablo Campra, el cual tras analizar con su equipo con otros muchos distintos viales de distintas vacunas aplicadas a la población ha encontrado  que en las mismas hay una proporción significativa  de oxido de grafeno (material tóxico que a su vez son radiomodulables), este descubrimiento viene a dar explicación al gran número de accidentes vasculares y cerebrales de gravedad e incluso con resultado de muerte que aparecen en la población vacunada. Los mismos datos presentados por la   CDC estadounidense como por el ministerio de sanidad británico señalan como a partir del inicio de la vacunación aumenta de manera desmedida la cantidad de muertos e ingresados en UCIS entre los vacunados y no entre los que no lo habían sido.

Merced al tema de la pandemia se ha logrado imponer a la población un grado tal de pánico que ha permitido imponer toda una serie de cambios legales contrarios a la libertad  de los individuos que en otra situación no se podría haber llevado a cabo. Por otra parte la vacunación ha dado lugar a una división agria entre los vacunados y no vacunados, logrando los globalistas un nuevo paso sirviéndose del divide y vencerás.

 

Tras la campaña criminal que acabamos de señalar u a la que aún estamos sometidos seguirá la de la generalización e imposición de ese cuento macabeo del desastroso cambio climático derivado de la acción del ser humano, este planteamiento con el que no hay unanimidad científica servirá para aumentar los gastos en las denominadas energías verdes, que repercutirán en un aumento de los impuestos de la energía eléctrica dado que repercutirá en los consumidores los  gastos que las empresas eléctricas  ha de hacer para implantar  las energías eólicas ,  solar, etc. Lo que también dará lugar a un aumento del precio de los bienes de consumo debido a que el transporte se encarecerá al subir el precio del combustible y por la imposición del uso del transporte eléctrico.

Siguiendo esta idea del cambio climático causado por el hombre se está llegando a niveles de estulticia tales como señalar que la ganadería, estabulada o no, ha de ser reducida debido a los gases contaminantes que producen las ventosidades de los animales, así como la que produce la descomposición de los restos animales de la ganadería y de vegetales de la agricultura, llegando a proponerse que se deje de comer carne natural y comer sólo carne sintética.

Con todos planteamientos y posteriores imposiciones se conseguirá acabar con la economía independiente de los ganaderos y agricultores, así como hacer que tan solo aquellos que cuenten con unas posiciones económicas elevadas puedan tener acceso a elementos alimenticios como la carne natural. De la misma manera habrían conseguido con el aumento del precio de la energía que solamente las élites   económicamente dotadas podrían realizar cosas que se habían generalizado como viajar, desplazarse, etc.

 

Todo esto se incluye en la Agenda 2030 que sirviéndose del bonito y equívoco lema del Desarrollo Sostenible en pro del bien de la humanidad no persigue   otra cosa que acabar con la libertad humana, la ruptura de toda espiritualidad, la anulación de las soberanías nacionales, la generalización de ideas contrarias a la civilización cristiana occidental y la esclavización del ser humano a unas élites globalistas.

 

Es así que los patriotas no deben confundir cual es el objetivo que han de llevar a cabo, objetivo que no puede ser otro que acabar con la Agenda 2030 y el Desarrollo sostenible. En estos momentos no hay otro combate que merezca ser llevado a cabo, todo lo demás es equivocación o maniobra de distracción.


                                                              




                                                                   

jueves, 1 de julio de 2021

CHICOS CONFINADOS EN BALEARES, UN AGRAVIO COMPARATIVO PARA EXTENDER EL PÁNICO Y FAVORECER LA VACUNACIÓN INFANTIL..

 

                                                                                   


             Estamos siendo testigos estos días de como en Baleares se produce un monumental acto de injusticia, un agravio comparativo llevado a cabo por nuestras autoridades en contra de compatriotas nuestros, una injusticia que deriva de ese complejo de culpa al que desde hace un par de siglos se viene inoculando a todos los occidentales blancos en general, contaminación que en las últimas décadas viene sufriendo especialmente España.


Como todos habrán podido suponer me estoy refiriendo a la grave situación por la que se está haciendo pasar a cientos de jóvenes españoles, gran parte de ellos menores, que habían ido a Baleares a celebrar el fin de curso.

 

Esos chicos, repito que muchos de ellos son menores de edad, entraron en Baleares habiendo presentado documentos de análisis, pcr y antígenos, que demostraban haber dado negativo en la presencia del virus supuestamente causante de la supuesta pandemia que nos ha cambiado la vida desde hace cerca de dos años.

 Días después de su llegada   estos cientos de jóvenes estudiantes han sido confinados de manera obligatoria y expeditiva en un denominado hotel COVI con la excusa de haber estado en contacto con otros jóvenes que sí habrían dado positivo. Lo que no es de recibo es que ante las declaraciones de los jóvenes confinados negando tal acusación se les niegue la realización de pruebas pcr o de antígenos que permitan demostrar si realmente están infectados y pueden ser vehículos de transmisión y han de permanecer en cuarentena o por el contrario no están afectados y libres de cualquier infección, con lo que puedan moverse libremente por las islas o retornar con sus familias.

 

Al igual que para entrar en las Baleares se exige la presentación de una prueba pcr o una de antígeno realizada   con un máximo 47 horas antes de la entrada, lo mismo ocurre para entrar en las islas Canarias. Y es precisamente en esta exigencia y en las consecuencias que derivan del hecho de que estas no sean cumplidas donde se puede observar de manera clara y palmaria el agravio comparativo al que antes he venido refiriéndome.


Resulta absolutamente intolerable que las autoridades y las fuerzas a sus órdenes apliquen con tanta contundencia y arbitrariedad las medidas sanitarias a estos chicos a la par que los inmigrantes que llegan de manera irregular a las islas Canarias violando todos los requisitos legales y sanitarios precisos para entrar en nuestro territorio no reciben sanción alguna ni sean confinados de manera obligatoria, siendo además trasladados de manera oculta  a la península.             


Desde mi punto de vista, y creo que desde el de cualquier observador medianamente objetivo, la incongruencia antes descrita sólo puede explicarse por un pensamiento que viene a considerar a los foráneos, sobre todo si son de una raza y cultura diferente a la blanca occidental, como individuos que no han de ser sometidos no a nuestras normas, ya sean estas legales o sanitarias, vigentes en nuestras sociedades y territorios. Y esto es así dado que son estas personas son consideradas víctimas de la acción del blanco y de su sociedad. De esta manera a modo de compensación fruto del complejo de culpa blanco occidental se encontrarían con una serie de privilegios como es no verse sometidos a medidas coercitivas referidas al cumplimiento de normas y leyes relativas a la legalidad del ingreso y estancia en nuestro territorio, así como la exigencia de someterse a ciertos requisitos sanitarios, normas y leyes que si han de cumplir los nacionales u occidentales.

 

La decisión de una juez permitiendo que todos aquellos jóvenes que estaban confinados y que hubiesen dado negativo en las pruebas para detectar la presencia del tan cacareado virus es para la inmensa mayoría de la población y para la totalidad de los medios de manipulación un punto final para todo el suceso, suceso que habría quedado en un mero hecho puntual que no va más allá de una triste anécdota sin más trascendencia.

 Ahora bien, lo cierto es que todo lo referido al tremendo agravio comparativo producido se ha pasado por alto totalmente.


Pero toto esto no ha sido un mero hecho casual, un equívoco político derivado de un exceso de celo por parte de las autoridades autónomas baleares para proteger la salud pública.

 

Tras este verdadero secuestro se esconde un intento de aumentar el pánico  en la población y así justificar el inicio de la vacunación en niños y adolescentes, de hecho apenas acaba de terminar el episodio al que nos hemos venido refiriendo cuando varias  comunidades autónomas señalan que comenzarán a vacunar a la población  infantil y adolescente.